WNBA frena la controversia y declara inelegibles a Enes Kanter Freedom y Royce White para el Draft de 2027

La WNBA ha tomado una postura contundente para frenar una de las polémicas más sonadas de las últimas semanas en el baloncesto profesional estadounidense. La liga femenina determinó que los exjugadores de la NBA Enes Kanter Freedom y Royce White son inelegibles para postularse al Draft programado para el año 2027.
Ambos atletas habían manifestado recientemente su intención de inscribirse en el proceso de selección tras declarar públicamente que se identificaban como mujeres. La iniciativa buscaba desafiar los vacíos legales del convenio colectivo de la competición, el cual establece que la liga está destinada exclusivamente a mujeres, pero sin profundizar de manera explícita en criterios biológicos de nacimiento o especificaciones sobre identidad de género en sus estatutos públicos.
Momentos de tensión en la cancha
El caso de Kanter Freedom, de 34 años, escaló en notoriedad durante un reciente enfrentamiento entre las Chicago Sky y las Indiana Fever. El exjugador acudió al compromiso sentado en primera fila vistiendo una camiseta con la definición de diccionario: “WOMAN, noun. Adult human female” (Mujer, sustantivo. Hembra humana adulta).
Durante el desarrollo del partido, la base de Chicago, Natasha Cloud, confrontó verbalmente a Kanter Freedom por su presencia y mensaje. El incidente demandó la rápida intervención del cuerpo de seguridad de la arena, que procedió a escoltar al exjugador fuera de los asientos aledaños al tabloncillo para evitar mayores altercados.
Reacciones y postura institucional
El debate se profundizó en los camerinos cuando la jugadora de Indiana, Sophie Cunningham, fijó una postura crítica contra la participación de personas transgénero en disciplinas deportivas femeninas. Frente a la creciente ola mediática, tanto la dirección de la WNBA como el sindicato de jugadoras (WNBPA) rechazaron lo que catalogaron como maniobras destinadas a utilizar la plataforma del circuito para fabricar controversias externas.
Con esta resolución, la máxima categoría del baloncesto femenino marca un límite reglamentario directo, sepultando las aspiraciones de ambos exjugadores y sentando un precedente clave en la discusión sobre elegibilidad, equidad competitiva y los reglamentos de admisión en el deporte de alto rendimiento.