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El reto de romper el piso del 30%: lecciones de América Latina sobre el largo camino a la inflación de un solo dígito

Publicadosábado, 29 de agosto de 2026, 3:05 a. m.
El reto de romper el piso del 30%: lecciones de América Latina sobre el largo camino a la inflación de un solo dígito

Lograr una reducción drástica de la inflación tras un pico crítico suele ser la parte más visible de un plan de ajuste, pero quebrar la resistencia de los precios cuando se acercan a un piso moderado es el verdadero desafío económico. En la región, la experiencia demuestra que la transición desde tasas anuales superiores al 30% hacia registros consolidados de un solo dígito dista de ser un proceso lineal y demanda años de disciplina macroeconómica.

El caso argentino reciente ilustra esta dinámica: tras descender desde picos de tres dígitos interanuales hasta rondar el 30%, el ritmo de desaceleración comenzó a mostrar oscilaciones y fricciones. Las proyecciones de consultoras privadas anticipan que perforar de forma definitiva ese umbral requerirá tiempo, un comportamiento que coincide con los antecedentes de estabilización en América Latina durante las últimas cuatro décadas.

La experiencia regional: entre el shock y la gradualidad

El análisis histórico revela disparidades notables en la velocidad con la que las economías latinoamericanas lograron domar sus índices de precios:

  • Brasil y Ecuador: Fueron los más veloces, necesitando apenas dos años para pasar de tasas sobre el 30% a cifras menores al 10%. En Ecuador esto se logró mediante la dolarización total en el año 2000, mientras que Brasil implementó el exitoso Plan Real en 1994, combinando orden fiscal, atracción de capitales y la Unidad Real de Valor (URV) como ancla nominal.
  • México, Perú y Uruguay: Tardaron cerca de cuatro años en consolidar la estabilidad de un dígito. En el caso peruano, tras una hiperinflación extrema a inicios de los 90, el proceso involucró flotación cambiaria, desdolarización progresiva y disciplina fiscal.
  • Guatemala: Requirió un lapso de seis años de ajuste continuo.
  • Colombia y Paraguay: El camino demandó nueve años. Colombia evitó hiperinflaciones pero enfrentó una inercia arraigada que requirió transitar de bandas cambiarias a un esquema de flotación libre.
  • Chile, El Salvador y Honduras: Encabezan la lista de procesos más extensos, con hasta diez años para afianzar un dígito sostenido desde sus períodos de alta inflación en los años 70 y 80.

Las dos etapas del combate inflacionario

Los expertos en política monetaria distinguen con claridad dos fases en los procesos de desinflación. En una primera etapa, la caída del índice suele ser rápida debido a la corrección de grandes desajustes en precios relativos, la normalización de la oferta y la contención de shocks externos.

Sin embargo, la segunda fase entra en un terreno mucho más complejo. En este tramo, la presión se concentra en los componentes no transables y de alta inercia: alquileres, servicios regulados, transporte, coberturas médicas y salarios. Estos rubros se ajustan mediante contratos y expectativas previas, lo que genera rebotes estacionales e impide una caída continua y uniforme.

Informes de entidades de análisis como IEB, Adcap e Invecq coinciden en que, si bien desarmar esquemas de tres dígitos puede conseguirse en plazos relativamente cortos mediante disciplina fiscal, anclar la economía en un dígito anual suele exigir reformas estructurales profundas y una consistencia de políticas que trascienda varios periodos gubernamentales.