martes, 15 de septiembre de 2026
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Menos efectivo en los bolsillos y más fondos en la banca: la paradoja de la liquidez dominicana

Publicadomar, 15 sept 2026, 12:56 a. m.
Menos efectivo en los bolsillos y más fondos en la banca: la paradoja de la liquidez dominicana

El panorama del dinero circulante en la República Dominicana muestra una transformación palpable en los hábitos financieros de la ciudadanía. En la primera semana de septiembre, los billetes y monedas en poder del público registraron una ligera disminución al situarse en RD$266,435.4 millones, retrocediendo desde los RD$272,560.7 millones computados al cierre de agosto. Este comportamiento responde principalmente al avance sostenido de las transferencias electrónicas y el uso extendido del dinero plástico, en un contexto donde los depósitos bancarios siguen en aumento tanto en moneda nacional como extranjera.

Alta liquidez y crecimiento de los agregados monetarios

A pesar del menor uso de efectivo físico en las transacciones cotidianas, el sistema financiero local se mantiene robusto y con niveles elevados de liquidez. La oferta monetaria ampliada en pesos (M2) alcanzó los RD$2,446,358.6 millones al inicio de septiembre, reflejando una sólida posición respecto a los cierres previos. De igual modo, el indicador M3 —que incluye depósitos e instrumentos emitidos en divisa extranjera— se colocó en torno a los RD$3,383,642 millones.

Este dinamismo se apoya en una política monetaria prudente orientada a mitigar presiones inflacionarias importadas y la volatilidad externa. La tasa de referencia del Banco Central se conserva en un 5.25% anual, incidiendo en tasas de interés activas promedio de entre 8.45% y 14.08%, mientras que la tasa pasiva se ubica en 7.37%, atrayendo a ahorrantes que buscan resguardar sus fondos ante la incertidumbre económica.

Endeudamiento de los hogares y morosidad estresada

El reverso de esta estabilidad macroeconómica se manifiesta en la economía familiar. Con una canasta básica en constante fluctuación y presupuestos rígidos, muchos hogares se han visto obligados a financiar sus gastos ordinarios y emergencias médicas mediante tarjetas de crédito. Aunque la tasa de morosidad simple se mantiene controlada en un 1.89%, la denominada morosidad estresada —métrica que mide el riesgo real de la cartera crediticia al evaluar los atrasos tempranos y renegociaciones— se eleva al 7.69%, afectando con mayor fuerza a los préstamos de consumo.

El sector financiero, no obstante, mantiene un perfil de alta solvencia patrimonial superior al 18% y provisiones robustas para absorber cualquier eventualidad. En cuanto a la estructura de la deuda, el registro de deudores muestra una composición prácticamente equilibrada entre géneros: las mujeres representan el 50.4% de los prestatarios, frente al 49.6% correspondiente a los hombres, reflejando la transversalidad de los compromisos crediticios en la sociedad dominicana.