domingo, 4 de octubre de 2026
ZN.

LaZona.com.do

¿Poder real o consenso forzado? El modelo alemán que sienta a los empleados en la cúpula empresarial

Publicadodom, 4 oct 2026, 12:45 a. m.
¿Poder real o consenso forzado? El modelo alemán que sienta a los empleados en la cúpula empresarial

En la mayor parte del mundo corporativo, la mesa directiva es un territorio reservado con exclusividad para los inversionistas y accionistas. Sin embargo, en Alemania —el motor industrial del continente europeo— rige una dinámica radicalmente distinta conocida como Mitbestimmung (cogestión). Este esquema legal exige que las empresas públicas y privadas con más de 2.000 empleados concedan el 50% de los asientos de su Consejo de Vigilancia (Aufsichtsrat) a representantes directos de la fuerza laboral, abarcando desde obreros y personal administrativo hasta delegados sindicales.

Gigantes industriales de la talla de Volkswagen, Mercedes-Benz y entidades financieras como el Deutsche Bank operan bajo este mandato. A diferencia del modelo anglosajón predominante en Estados Unidos o el Reino Unido, donde un único consejo concentra el mando, Alemania implementa una estructura dual: una junta directiva que administra las operaciones cotidianas y un consejo de supervisión que fiscaliza, nombra o destituye ejecutivos y aprueba movimientos estratégicos como fusiones e inversiones de gran escala.

Negociación previa y resistencia al cambio

El funcionamiento de este mecanismo no se deja al azar. Las sesiones formales se planifican con un año de anticipación y suelen estar precedidas por reuniones informales (Vorbesprechungen) destinadas a forjar consensos antes de votar. Rara vez el presidente del consejo debe recurrir a su voto de desempate, pues la meta es evitar fracturas.

Especialistas en gobernanza corporativa como Claudia De Meulemeester señalan que, si bien se trata de una política progresista, la presencia sindical puede generar fricciones: las transformaciones estructurales a menudo se dilatan debido a la necesidad de pactar concesiones, como garantías de estabilidad laboral a cambio de aceptar reestructuraciones.

Impacto económico: ¿mejora la rentabilidad?

El debate sobre si la cogestión incide positiva o negativamente en las finanzas de las firmas sigue abierto en el ámbito académico:

  • Rentabilidad neutral: Informes económicos recientes, como el elaborado por el profesor Joachim Wagner de la Universidad Leuphana de Lunenburgo, apuntan a que no existen pruebas determinantes de que este esquema impulse drásticamente las ganancias ni de que castigue el rendimiento económico general.
  • Equilibrio institucional: Benjamin Schoefer, economista de la Universidad de California en Berkeley, sostiene que el poder que ejerce la plantilla es tangible pero acotado, funcionando más como una salvaguarda institucional que como una revolución interna.
  • Beneficios sociales: Por su parte, académicos como Ewan McGaughey, del King's College de Londres, destacan mejoras en el plano humano y laboral, vinculando la cogestión con incrementos salariales promedio cercanos al 1,6%, mayor retención del empleo y un incremento en el compromiso del personal a largo plazo.

Un pacto social con raíces históricas

Las bases de este sistema dual surgieron a mediados del siglo XIX, fueron desarticuladas durante el régimen nacionalsocialista de Adolf Hitler y resurgieron tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de los años cincuenta, las potencias aliadas y los sindicatos restablecieron e institucionalizaron la cogestión, inicialmente en las industrias del carbón y del acero, con el fin de limitar la concentración de poder que había respaldado al régimen anterior.

Con más de siete décadas de vigencia, la Mitbestimmung no se percibe en Alemania como una fórmula infalible de eficiencia corporativa, sino como una decisión de Estado: una arquitectura socioeconómica diseñada para reducir la conflictividad en los centros de trabajo y articular los intereses del gran capital con el bienestar de la fuerza laboral.