lunes, 7 de septiembre de 2026
ZN.

LaZona.com.do

Anatomía de una ruptura: expertas detallan el desgaste silencioso y los peligros de ventilar las crisis de pareja

Publicadojueves, 3 de septiembre de 2026, 7:00 a. m.
Anatomía de una ruptura: expertas detallan el desgaste silencioso y los peligros de ventilar las crisis de pareja

El final de una relación sentimental casi nunca llega de forma repentina. Detrás de una separación formal o un divorcio suele ocultarse un largo proceso de desgaste que toma meses o años en madurar. Problemas arraigados de confianza, falta de transparencia, desconsideraciones cotidianas y, sobre todo, una creciente desconexión emocional componen el terreno fértil sobre el cual colapsan los vínculos.

Especialistas dominicanas en salud emocional y terapia de pareja coinciden en que el quiebre definitivo suele responder a la acumulación progresiva de agravios no resueltos, los cuales se vuelven todavía más nocivos cuando se exponen al escrutinio del público.

La desconexión emocional y el desgaste progresivo

Para la psicóloga Heidy Camilo, la primera señal inequívoca de alarma es la desconexión afectiva. Este fenómeno se manifiesta cuando uno o ambos miembros empiezan a sentir apatía, distanciamiento o la sensación de que conviven meramente por compromiso social o familiar, perdiendo la relación como refugio de seguridad y disfrute mutuo.

En este escenario, se vuelve habitual buscar refugio en actividades externas para evitar la intimidad compartida. De acuerdo con Camilo, incluso puede preservarse una vida sexual intermitente, pero totalmente disociada del vínculo amoroso.

Por su parte, la terapeuta de pareja y sexóloga Dra. Ana Simó advierte que la mayoría de las relaciones en crisis cargan con un historial de malestares justificados y anestesiados con el tiempo. La falta de honestidad, los abusos sutiles y las traiciones van minando la base afectiva hasta que un hecho en apariencia menor actúa como detonante definitivo. El detonante no es la causa, sino la gota que derramó un vaso colmado durante años.

El riesgo de trasladar los pleitos a las redes sociales

Un fenómeno contemporáneo cada vez más frecuente es convertir las diferencias privadas en un espectáculo digital. Ante esta tendencia, Simó señala que recurrir a las plataformas públicas suele responder a una búsqueda desesperada de validación colectiva o a la intención deliberada de menoscabar la dignidad de la expareja.

Frente a esto, Camilo remarca la importancia de blindar la intimidad: resguardar los conflictos de las redes sociales no equivale a guardar secretos dañinos, sino a resolver los diferendos sin la interferencia tóxica de la opinión pública, comentarios malintencionados o presiones externas.

Los hijos y la familia: límites indispensables

El entorno familiar extendido puede ser un pilar de contención o un catalizador del conflicto cuando parientes cercanos toman partido. Las expertas recuerdan que las decisiones sobre continuar o disolver un matrimonio pertenecen de forma exclusiva a los involucrados, lejos de imposiciones familiares o rumores de pasillo.

Asimismo, ambas profesionales enfatizan que los hijos jamás deben ser instrumentalizados en disputas conyugales:

  • Cero intermediarios: Los menores no deben fungir como mensajeros ni chivos expiatorios de las frustraciones de los adultos.
  • El divorcio no es el trauma: Camilo aclara que la separación en sí misma no traumatiza a los hijos; lo que realmente deja secuelas es la hostilidad y la mala gestión emocional con la que los padres ejecutan el proceso.
  • Tiempos diferentes de sanación: Como puntualiza Simó, mientras los adultos pueden rehacer sus vidas a los pocos meses de la ruptura, para los hijos la asimilación del cambio suele requerir mucho más tiempo y acompañamiento.

Finalmente, las especialistas destacan que no toda crisis augura un divorcio. Situaciones como la infidelidad o el distanciamiento pueden ser abordadas en terapia si existe disposición genuina de ambas partes, requiriendo siempre un manejo profesional ético, discreto y sin juicios anticipados.