Giro político en Washington abre debate sobre aranceles al cine extranjero y enciende alertas en la industria audiovisual dominicana

El panorama político tras las recientes elecciones de medio término en Estados Unidos ha reconfigurado las prioridades legislativas en Washington, alcanzando de lleno a la industria del entretenimiento. En el centro de la controversia convergen dos visiones sobre cómo frenar la fuga de producciones de Hollywood: la radical propuesta del expresidente Donald Trump de imponer aranceles de hasta un 100 % a los filmes rodados fuera de territorio estadounidense, y una iniciativa legislativa bipartidista que busca ofrecer incentivos fiscales internos para reactivar los empleos técnicos y de soporte.
Un salvavidas fiscal frente a la fuga de rodajes
El Congreso federal evalúa la denominada Ley de Revitalización del Cine, la Televisión y el Entretenimiento, una propuesta que plantea un crédito fiscal base del 20 % sobre compensaciones por servicios prestados dentro de Estados Unidos. Respaldada en la Cámara de Representantes por figuras como Laura Friedman y Nathaniel Moran, y en el Senado por Adam Schiff y Tim Scott, la medida exige presupuestos mínimos de un millón de dólares y que al menos el 75 % de los días de filmación se realicen en suelo norteamericano.
El proyecto cuenta con el respaldo de gremios como el Directors Guild of America (DGA), encabezado por el cineasta Christopher Nolan, quienes defienden que la fuga de rodajes impacta de manera directa a carpinteros, camarógrafos, operadores de sonido y personal de maquillaje. No obstante, analistas de la industria cinematográfica advierten que estos esquemas de subsidios no siempre garantizan una mejora salarial automática para la clase trabajadora de base, beneficiando principalmente a los grandes estudios.
La amenaza arancelaria de Trump y su eco internacional
En contraste con la vía de los créditos fiscales, Trump ha mantenido su retórica proteccionista, calificando la situación actual de Hollywood de «desastre absoluto» y señalando a países como Canadá por absorber la inversión cinematográfica gracias a agresivos incentivos foráneos. Su plan de gravar las películas realizadas en el extranjero genera gran incertidumbre en los destinos internacionales que han consolidado infraestructuras para captar capital de la industria audiovisual.
República Dominicana ante el tablero de la competencia regional
Este panorama es seguido con extrema cautela en la República Dominicana. La Dirección General de Cine (Dgcine) y los ministerios de Relaciones Exteriores, Cultura, e Industria y Comercio coordinan esfuerzos interinstitucionales para fortalecer el ecosistema audiovisual local, apostar a la diversificación de mercados y consolidar acuerdos de coproducción internacional.
Sin embargo, las autoridades culturales del país reconocen los riesgos que conllevaría una política punitiva estadounidense. El ministro de Cultura, Roberto Salcedo, advirtió que la eventual aplicación de aranceles estadounidenses a producciones extranjeras pondría al país en una situación compleja frente a competidores regionales. En ese contexto, plazas como Puerto Rico —por su condición de Estado Libre Asociado—, Colombia y México, que cuentan con arraigadas plataformas de producción y beneficios tributarios ya instalados, podrían captar ventajas comparativas considerables frente a los incentivos dominicanos.