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Alerta global por el 'Súper Niño': el fenómeno climático sacude a América Latina y redefine los patrones del planeta

Publicadojue, 22 oct 2026, 8:46 a. m.
Alerta global por el 'Súper Niño': el fenómeno climático sacude a América Latina y redefine los patrones del planeta

El fenómeno de El Niño ha entrado en una fase de fuerza descomunal que mantiene en máxima alerta a la comunidad científica internacional. Lejos de comportarse dentro de los márgenes habituales, este evento meteorológico —catalogado ya por especialistas como un «Súper Niño»— está alterando de manera drástica el equilibrio climático del planeta, golpeando con particular rigor a diversas naciones de América Latina y generando anomalías extremas en los patrones atmosféricos globales.

Desde Ginebra, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) emitió un pronóstico categórico: el fenómeno podría alcanzar niveles sin precedentes frente a los registros de las últimas cuatro décadas. La secretaria general de la entidad, Celeste Saulo, subrayó que el pico de este evento se consolidará hacia finales de 2026, aunque sus ramificaciones socioeconómicas y ambientales se prolongarán mucho tiempo después. Por su parte, Julián Báez, director para las Américas de la OMM, constató que las secuelas ya están superando lo previsto en geografías vulnerables.

Cono Sur: aluviones, granizadas históricas y desbordamientos

En Sudamérica, el impacto inmediato se traduce en lluvias torrenciales y eventos atípicos. Chile vive una situación crítica: en Santiago, violentos aluviones de barro y agua han colapsado sectores comerciales, vías troncales y viviendas. La inestabilidad climática abarca toda la geografía chilena, registrando desde granizadas severas en el norte hasta insólitas nevadas primaverales en el centro y sur.

El panorama es igualmente complejo en la cuenca del río Paraná, que conecta a Paraguay, Uruguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina. El desmedido caudal obligó a la represa binacional de Itaipú a verter excedentes masivos de agua, inundando áreas aledañas y forzando el cierre del parque nacional Iguazú. En Asunción, la caída de granizo de dimensiones nunca vistas a inicios de octubre dejó cuantiosos daños materiales y una población en constante zozobra ante la recurrencia de episodios hidrometeorológicos destructivos.

La paradoja de los océanos: tempestad en el Pacífico y letargo en el Caribe

Uno de los sellos más marcados de este Súper Niño es el comportamiento opuesto entre las cuencas oceánicas:

  • Furia en el Pacífico oriental: Con aguas superficiales notablemente calientes y vientos débiles en altura, la temporada ciclónica se disparó con 22 tormentas con nombre y 12 huracanes, de los cuales 10 alcanzaron categoría mayor. Ciclones como Polo generaron ráfagas de hasta 285 km/h frente a México, mientras que eventos simultáneos de hasta tres huracanes al unísono rompieron marcas no vistas desde 2015.
  • Tranquilidad engañosa en el Caribe y el Atlántico: En la cuenca atlántica, la fuerte cizalladura del viento generada por El Niño ha inhibido la gestación de tormentas. Hasta la fecha apenas se han registrado ocho tormentas tropicales y un único huracán, Isaías, que impactó las costas de Estados Unidos. Para la región del Caribe oriental, el balance ha sido de una inactividad ciclónica total, un escenario sumamente atípico para esta época del año.

Sequías críticas en la Amazonía e incendios devastadores en Asia

El fenómeno no solo se manifiesta con exceso de agua; su reverso, la escasez hídrica, golpea sectores estratégicos. Desde el sur de México hasta Centroamérica y a lo largo de la cuenca amazónica —abarcando Colombia, Brasil, Ecuador y Perú—, el déficit de lluvias compromete la agricultura y la generación hidroeléctrica, provocando racionamientos de energía e incendios forestales. En Perú y Ecuador se da una cruel paradoja: mientras la costa norte sufre inundaciones, las zonas altas y amazónicas padecen sequías agudas, previéndose lo peor entre diciembre y febrero.

Fuera del continente americano, la catástrofe climática tiene rostro de fuego. En Indonesia, la falta de precipitaciones desató la peor temporada de incendios forestales en diez años, arrasando casi 900.000 hectáreas. La humareda tóxica resultante ha provocado más de 175.000 cuadros respiratorios agudos, afectando a más de 40.000 niños pequeños y obligando a suspender la docencia. De igual modo, en India, el vital régimen de lluvias monzónicas cayó un 13 % por debajo del promedio regular.

Actividad récord de tifones en el Pacífico occidental

En el extremo este de Asia, Japón y China han enfrentado el impacto de 10 ciclones tropicales formados mar adentro, la cifra más alta computada desde 1966. Al nacer más al este debido a las aguas calientes de El Niño, sistemas como Maysak y Dujuan recorrieron mayores distancias absorbiendo energía, transformándose en tifones devastadores que generaron letales deslaves e inundaciones al tocar tierra.

Los expertos advierten que las condiciones de este evento extremo no solo se ajustan a las peores proyecciones de los modelos climáticos, sino que continuarán fortaleciéndose, demandando medidas urgentes de adaptación y mitigación en los países más expuestos.