viernes, 9 de octubre de 2026
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Aprender bajo fuego cruzado: la peligrosa odisea de la infancia en las trincheras de Yemen

Publicadovie, 9 oct 2026, 2:45 a. m.
Aprender bajo fuego cruzado: la peligrosa odisea de la infancia en las trincheras de Yemen

Cada mañana a las 6:00 a.m., mientras visten sus uniformes escolares, miles de niños en Yemen inician una jornada donde llegar con vida al aula representa la primera victoria. En la ciudad de Taiz, ubicada al suroeste del país, la pequeña Rafeef, de apenas 10 años, camina loma arriba sabiendo que a sus espaldas operan francotiradores apostados en las colinas. Su escuela se erige en una cordillera justo al borde de una franja de nadie, el punto neurálgico del conflicto armado entre las fuerzas gubernamentales respaldadas por la coalición árabe y los rebeldes hutíes.

La determinación de estos infantes contrasta con el panorama desolador que atraviesa la nación árabe. Datos de UNICEF revelan que más de 3.2 millones de niños ya estaban desescolarizados en Yemen antes de los recientes recrudecimientos de los combates; miles han muerto, sufrido mutilaciones irreversibles o terminado reclutados en las filas de ambos bandos. Para Rafeef, quien sueña con formarse como médica, asistir a clases es el único espacio de socialización y libertad que sus padres pueden concederle, a pesar de que hace dos años un mortero destrozó la puerta de su vivienda y le fracturó un brazo.

Un aula cercada por la artillería

En las instalaciones escolares, el peligro no disminuye al sonar el timbre. Abdel Raqeeb al-Obaidi, un veterano docente de 45 años, señala desde el techo del plantel los cuarteles militares y las posiciones de tiro hutíes apostadas en las montañas cercanas. Permanecer a la vista pública en la azotea es una ruleta rusa: asesores locales de seguridad advierten que los francotiradores vigilan constantemente el perímetro escolar, una estructura que ya ha sufrido impactos directos en reiteradas ocasiones. Como explican sus residentes, el riesgo se ha transformado en una inquietante rutina donde cualquier instante de estudio puede ser interrumpido por proyectiles o drones bélicos.

El contexto militar en Taiz se ha tornado aún más asfixiante tras el corte de una vía de suministro clave que conectaba la urbe con Adén, permitiendo a las fuerzas rebeldes estrechar el cerco territorial mientras el ejército gubernamental intenta contraatacar en zonas estratégicas como el estrecho de Bab el-Mandeb y la periferia de Saná.

La tragedia civil en primera línea

El costo humano de esta confrontación golpea de forma demoledora a los civiles más vulnerables. A escasos minutos de los recintos escolares, el hospital Al-Rawdah atiende a diario las consecuencias de los bombardeos indiscriminados. En sus pasillos, el dolor se personifica en casos como el de Ahmed, un niño de tan solo 3 años que perdió la vida cuando esquirlas de un proyectil de mortero le perforaron la espalda y alcanzaron su corazón en un taller mecánico mientras su padre inflaba los neumáticos de su motocicleta.

En la misma sala de cuidados intensivos yace Amjad, de 11 años, alcanzado por fragmentos metálicos en sus pulmones y abdomen mientras trabajaba en el mismo taller para enviar sustento a su familia rural. Entre lágrimas y la agonía de familias fracturadas, enfermeras y médicos locales insisten en una plegaria unánime: el cese de una guerra implacable que sigue arrebatando el presente y el futuro de una generación que solo busca aprender y vivir en paz.