Arrestan en Ecuador a Luisa González, figura clave del correísmo y excandidata presidencial

El panorama político en Ecuador experimentó un fuerte remezón este jueves con la detención de Luisa González, quien compitió por la presidencia de ese país en las elecciones extraordinarias de 2023 y en los comicios de 2025 en representación de la corriente de izquierda liderada por el expresidente Rafael Correa. El arresto se concretó durante la madrugada en la localidad rural de Canuto, en la provincia costera de Manabí, mediante un despliegue de agentes especializados trasladados desde Quito.
La captura ocurre a escasas cinco semanas de las elecciones locales, en un momento de máxima tensión institucional. La Fiscalía General del Estado confirmó la ejecución de tres órdenes de arresto preventivo en las provincias de Manabí y Pichincha dentro de una investigación por presunto lavado de activos y manejo irregular de fondos de campaña, una causa que la justicia ha bautizado como el caso 'Laberinto'.
Cuentas de campaña bajo la lupa judicial
De acuerdo con las indagaciones ministeriales, las autoridades rastrean supuestas inconsistencias en el financiamiento electoral y el gasto en publicidad de la contienda de 2023. Este proceso se suma a otro expediente previo, denominado 'Caja Chica', donde el Ministerio Público imputó a González por un presunto esquema de delincuencia organizada y lavado de activos que habría canalizado dinero en efectivo de origen ilícito.
Ante estas acusaciones y recientes allanamientos a su residencia, la dirigente política ha rechazado rotundamente los señalamientos, calificándolos como un montaje. González ha reiterado públicamente que su proyecto político jamás ha recibido financiamiento ilegal de redes internacionales ni de estructuras criminales, sosteniendo que las imputaciones carecen de sustento probatorio.
Un tablero electoral sacudido por las sanciones
El impacto jurídico no se ha limitado a los arrestos individuales. A raíz de estos procesos, el Tribunal Contencioso Electoral (TCE) suspendió a la organización política Revolución Ciudadana, bloqueando su participación institucional en la venidera jornada democrática. Como consecuencia, González quedó inhabilitada electoralmente e intentó sin éxito formalizar su aspiración a la Prefectura de Manabí a través del movimiento indigenista Pachakutik.
Desde el exilio, el expresidente Rafael Correa reaccionó de inmediato a través de sus redes sociales denunciando el hecho con un mensaje contundente en el que clamó por el cese de lo que su movimiento cataloga como una persecución orquestada por el gobierno de Daniel Noboa para sacar a la oposición de las urnas. La detención deja abierto un complejo escenario legal y político en una nación andina profundamente polarizada.