Carrera contra la muerte bajo tierra: El dramático relato tras el alud que deja más de mil muertos en Nepal

Una catástrofe sin precedentes golpea el corazón del Himalaya. Las recientes inundaciones y deslaves registrados en Nepal han cobrado la vida de más de 1.000 personas, mientras las autoridades mantienen la búsqueda de aproximadamente 4.000 desaparecidos. Entre los sectores más golpeados se encuentran los complejos hidroeléctricos a lo largo del río Trishuli, donde cientos de obreros quedaron atrapados en túneles subterráneos cuando el agua irrumpió con furia incontrolable.
La furia del agua en la oscuridad
Para Pemba Dundu Tamang, un trabajador de la planta hidroeléctrica en construcción Upper Trishuli 3B, el desastre comenzó con una violenta ráfaga de viento subterránea que levantó paneles de madera y desplazó maquinaria pesada. Junto a una treintena de compañeros, Tamang tuvo que emprender una desesperada carrera cuesta arriba mientras el torrente de agua ganaba terreno a sus espaldas.
"Corrí hacia la entrada del túnel con el agua pisándome los talones durante casi veinte minutos. El impacto emocional fue tal que apenas podía pensar con claridad", relató Tamang tras lograr ponerse a salvo junto a varias decenas de compañeros.
Su compañero Itha Ghale describió una situación similar, señalando que la fuerza del aire y la posterior corriente casi los arrastran antes de alcanzar el exterior, donde el panorama resultó aún más desolador: las viviendas aledañas al cauce habían desaparecido por completo.
Devastación comunitaria y duelo familiar
El impacto humano del desastre es devastador. Al salir del túnel, Tamang descubrió que el río había arrasado su hogar, cobrándose la vida de seis miembros de su familia, incluidos su madre, su hermano, su cuñada y tres sobrinos. Por su parte, Ghale perdió a ocho familiares en el mismo evento.
La tragedia pone en jaque a un sector clave del país, donde más del 99% de la matriz energética depende de la generación hidroeléctrica. Con proyectos severamente dañados y comunidades enteras reducidas a escombros, los sobrevivientes enfrentan la incertidumbre económica y la pérdida total de su sustento.
Labores de rescate y cuestionamientos sobre alertas tempranas
Efectivos del ejército nepalí, encabezados en sus operaciones por el portavoz Raja Ram Basnet, trabajan contra reloj inyectando oxígeno a los túneles anegados y removiendo escombros con maquinaria pesada procedente de brigadas especializadas locales e internacionales. Hasta el momento, más de un centenar de personas han sido rescatadas con vida en diversos puntos del valle.
Paralelamente, análisis de especialistas en geomorfología de montaña revelan que imágenes satelitales previas mostraban movimientos acelerados en la superficie del glaciar, cambios en la coloración de las aguas de deshielo y fracturas en las formaciones rocosas. Expertos señalan que, aunque la velocidad del alud impidió alertar a las zonas más próximas al epicentro, un sistema robusto de alerta temprana río abajo habría concedido valiosos minutos para evacuar a cientos de trabajadores y residentes.