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Centroamérica bajo asedio climático: El Niño desata hambruna y mortandad ganadera en el Corredor Seco

Publicadomié, 16 sept 2026, 10:56 a. m.
Centroamérica bajo asedio climático: El Niño desata hambruna y mortandad ganadera en el Corredor Seco

El fenómeno meteorológico de El Niño ha desencadenado una de las crisis humanitarias y agrícolas más severas de las últimas décadas en el denominado Corredor Seco Centroamericano. Esta franja árida, que atraviesa extensas zonas de Honduras, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, concentra a más de 10 millones de habitantes, de los cuales el 80% de los pequeños agricultores vive en condiciones de pobreza y hoy se enfrenta a la desolación de campos estériles y falta absoluta de agua.

En comunidades agrícolas como San Lorenzo, al sur de Honduras, la desesperación se palpa a diario. Las cosechas de maíz, alimento básico del sustento diario, se han perdido casi por completo. Lidia Ochoa, de 76 años, relata entre lágrimas cómo el racionamiento se ha vuelto la única vía de supervivencia: hoy en día, muchas familias comen apenas una vez al día debido a que los precios de los granos básicos se han disparado hasta un 50% en los mercados locales.

Pérdidas ganaderas y reservas agotadas

El impacto en la ganadería es devastador. Ante la falta de pasto y fuentes hídricas, los establos se han convertido en cementerios a cielo abierto con decenas de osamentas acumuladas. Pequeños productores como el hondureño Darwin Cruz se ven forzados a malvender sus vacas lecheras antes de que perezcan por desnutrición; los pocos animales sobrevivientes apenas producen una cuarta parte de su rendimiento habitual, comprometiendo los ingresos mínimos para mantener a sus familias.

La situación es igualmente crítica en El Salvador. En la comunidad de El Matazano, donde el termómetro ha marcado picos históricos de hasta 42°C, las reservas comunales de agua se secan rápidamente. Proyectos comunitarios como la cría de tilapias tuvieron que abandonarse de emergencia para priorizar el consumo humano vital, mientras agricultores locales intentan migrar a cultivos más resistentes a la aridez, como el chile, ante la inviabilidad del tomate y el maíz.

Amenaza regional de largo alcance

La crisis no da tregua en Guatemala, donde líderes comunitarios como Elvira Pasá, en el municipio norteño de Cunén, alertan sobre un agravamiento inminente de la desnutrición infantil tras la pérdida total de las siembras. De acuerdo con proyecciones de organismos internacionales, el impacto de este ciclo de El Niño amenaza con dejar sin acceso adecuado a alimentos a cerca de 16 millones de personas en toda América Latina, con efectos residuales que podrían extenderse hasta 2027.

Incluso la infraestructura logística regional acusa el golpe: en Panamá, el canal interoceánico ha debido restringir el calado y tránsito de buques comerciales ante los bajos niveles en sus embalses de agua dulce. Mientras los gobiernos declaran emergencias cuyos fondos resultan insuficientes, las poblaciones rurales centroamericanas encaran una lucha contra el reloj y el clima en busca de subsistencia.