Donald Trump arremete contra Harry y Meghan tras su regreso al Reino Unido: "No los habría aceptado"

El reciente retorno del príncipe Harry y su esposa Meghan Markle a suelo británico no tardó en levantar revuelo a nivel global, alcanzando repercusiones en la esfera política de Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, abordó públicamente la mudanza de los duques de Sussex con declaraciones directas y severas hacia la pareja, dejando claro su distanciamiento y falta de simpatía hacia ellos.
Durante una comparecencia en la Casa Blanca, el mandatario afirmó estar complacido con que el matrimonio haya decidido abandonar territorio norteamericano tras seis años de residencia. Trump admitió que nunca fue seguidor de la pareja y cuestionó con dureza la postura que ambos mantuvieron frente a la institución monárquica desde su separación formal de las labores reales en 2020.
Acusaciones de falta de respeto
El punto central del reclamo del líder estadounidense recayó sobre el trato que los duques dispensaron a los máximos representantes de la realeza británica. Trump calificó a Markle de haber sido sumamente irrespetuosa, señalando que la actitud de la pareja lastimó la memoria de la difunta reina Isabel II y la figura de Carlos III. Con tono enfático, sostuvo que de encontrarse en la posición de la realeza, no les habría abierto las puertas nuevamente.
Asimismo, el gobernante aprovechó la ocasión para reiterar su aprecio por la tradición de la corona británica. Recordó con beneplácito el vínculo que forjó con Isabel II durante sus visitas oficiales y ensalzó al actual monarca británico, a quien definió como un líder destacado a quien conoce desde hace años.
Un retorno de carácter estrictamente privado
El traslado de Harry y Meghan al Reino Unido se concretó la semana pasada junto a sus dos hijos, el príncipe Archie y la princesa Lilibet. Fuentes cercanas indican que este paso busca propiciar un entorno de acercamiento familiar para los menores, sin que ello signifique una reincorporación del matrimonio a los compromisos oficiales de la monarquía.
Pese a que se trata de una estancia concebida bajo un perfil estrictamente personal y prolongado, el regreso de los Sussex reabre inevitablemente viejas heridas y confirma que cada paso de la pareja sigue siendo objeto de intenso debate y escrutinio internacional.