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El ascenso de la ultraderecha alemana fractura alianzas en el tablero político europeo

Publicadodom, 27 sept 2026, 6:45 a. m.
El ascenso de la ultraderecha alemana fractura alianzas en el tablero político europeo

El reciente auge electoral de Alternativa para Alemania (AfD) está reconfigurando las dinámicas de poder en el Viejo Continente, provocando una fractura visible incluso dentro del propio bloque de la derecha radical. Tras registrar avances históricos en elecciones regionales —como el contundente 43,8 % de los votos en Sajonia-Anhalt y sólidos resultados en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín—, la agrupación germana consolida su base interna, pero al mismo tiempo sufre un creciente aislamiento diplomático por parte de figuras clave que buscan gobernar sus respectivos países.

Un muro de contención en París y Roma

El distanciamiento más evidente proviene de Francia. Marine Le Pen y su partido, Agrupación Nacional (RN), rompieron relaciones formales con la AfD tras una serie de escándalos que incluyeron declaraciones de altos mandos alemanes relativizando los crímenes de las SS nazis y filtraciones sobre supuestos planes de deportación masiva. Con miras a las elecciones presidenciales de 2027, Le Pen ha ejecutado una calculada estrategia de moderación para convencer al electorado de centro, una imagen pulida que choca de frente con la negativa de la AfD a purgar sus facciones más extremistas.

Una postura similar mantiene la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni. Como líder de Hermanos de Italia, Meloni ha tejido alianzas institucionales en Bruselas bajo una línea atlantista y de respaldo explícito a Ucrania frente a la invasión rusa. Para la mandataria italiana, el discurso pro-Moscú y el rechazo de la AfD a sancionar al Kremlin representan diferencias sencillamente irreconciliables.

Geopolítica, el talón de Aquiles

Las tensiones no se limitan a la retórica histórica; la política exterior actúa como una cuña decisiva. Mientras líderes británicos de derecha como Nigel Farage (Reform UK) han calificado como inadmisibles las posturas condescendientes del partido alemán hacia Vladímir Putin, la AfD no oculta su rechazo a enviar armas a Ucrania ni sus afinidades con el régimen ruso, a lo que se suman controversias por espionaje vinculado a Pekín dentro de sus filas.

A pesar de este cerco, la formación alemana cuenta con respaldos específicos. Voces como Viktor Orbán en Hungría, Santiago Abascal de Vox en España y el sector francés de Éric Zemmour (Reconquista) han celebrado sus victorias. Asimismo, la AfD mantiene sólidas simpatías en el espectro internacional con el movimiento MAGA de Donald Trump y figuras corporativas como Elon Musk.

El reto institucional alemán

Tras ser expulsada de coaliciones mayoritarias en la Eurocámara, la AfD lidera ahora el grupo Europa de las Naciones Soberanas, un bloque minoritario que agrupa a fuerzas radicales de Europa del Este. Aunque la solidez constitucional y el sistema de contrapesos de la Cancillería en Berlín limitan un viraje abrupto en la política exterior alemana a corto plazo, el dilema para el resto de la derecha europea persiste: normalizar a un socio incómodo o arriesgarse a una fractura permanente en sus aspiraciones de poder continental.