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El Códice Azcatitlan regresa a México: la invaluable joya mexica que permaneció casi dos siglos en Francia

Publicadovie, 18 sept 2026, 12:45 p. m.
El Códice Azcatitlan regresa a México: la invaluable joya mexica que permaneció casi dos siglos en Francia

Casi dos siglos después de haber salido del territorio mexicano, el emblemático Códice Azcatitlan vuelve a su tierra de origen para ser mostrado por primera vez al público. La invaluable pieza, resguardada en la Biblioteca Nacional de Francia desde la década de 1840, se exhibe en el célebre Museo Nacional de Antropología en la capital mexicana, marcando un acontecimiento de notable relevancia para la preservación de la memoria mesoamericana.

El regreso de este documento histórico fue posible gracias a un acuerdo de cooperación cultural alcanzado el año pasado entre la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el mandatario francés, Emmanuel Macron. Bajo este pacto binacional de intercambio temporal, Francia cedió en préstamo el Azcatitlan hasta el próximo 31 de diciembre, mientras que México envió a París el no menos significativo Códice Boturini, texto que también documenta el periplo mexica hacia la fundación de Tenochtitlan.

Un testimonio visual del mundo prehispánico y virreinal

El Códice Azcatitlan es un manuscrito fundamental para comprender la evolución del pueblo mexica. A través de 25 folios y cerca de cincuenta páginas plegadas en formato de biombo, la obra sintetiza aproximadamente 500 años de trayectoria: arranca con la mítica partida desde Aztlán, sigue con la prolongada peregrinación por el lago de Texcoco, documenta el surgimiento de Tenochtitlan en 1325 y se extiende hasta los primeros años de la colonización española y la evangelización.

Confeccionado entre finales del siglo XVI y los albores del XVII, el manuscrito fue elaborado sobre papel europeo pero ejecutado por manos expertas de tlacuilos —los pintores tradicionales indígenas—. Estos artistas lograron amalgamar el lenguaje pictográfico originario con rasgos estilísticos occidentales, convirtiendo el documento en un puente gráfico entre dos civilizaciones en colisión.

El rescate de la memoria tras la destrucción

Durante la inauguración de la muestra, la secretaria de Cultura federal, la historiadora Claudia Curiel, subrayó el minucioso valor artístico y testimonial de las ilustraciones que relatan el colapso del imperio azteca y los albores de la era virreinal. Por su parte, Jean-Charles Bédague, director de colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, remarcó que el estudio de estos legados exige un cruce interdisciplinario y una mirada compartida entre investigadores de ambos países.

La génesis de manuscritos como el Azcatitlan respondió a un paradójico rescate histórico. En las primeras décadas de la dominación española, frailes y autoridades coloniales destruyeron masivamente documentos prehispánicos al considerarlos heréticos. Más tarde, al dimensionar la complejidad y riqueza de los saberes mesoamericanos, figuras eclesiásticas convocaron a ancianos y sabios nativos para reconstruir por escrito su historia, tradiciones, calendarios y linajes.

El debate sobre la dispersión del patrimonio

Hoy en día, la mayor parte de estos tesoros documentales se encuentra dispersa en bibliotecas y colecciones privadas del extranjero, incluyendo repositorios en el Vaticano, Londres, Oxford, Bolonia y París, recinto que custodia cerca de 180 manuscritos vinculados al pasado mexicano. En contraste, las bóvedas especializadas del Museo Nacional de Antropología e Historia resguardan poco más de un centenar de originales bajo estrictas condiciones climáticas.

Aunque en la esfera pública persisten las voces que reclaman la restitución permanente de este acervo cultural a sus tierras originarias, la vía de los préstamos bilaterales representa, por el momento, la única rendija a través de la cual los pueblos latinoamericanos pueden reencontrarse de cerca con los relatos visuales de sus ancestros.