El enigma continúa: Nueva expedición en el Pacífico descarta rastro del avión de Amelia Earhart

Una búsqueda sin respuestas concluyentes en el Pacífico
El misterio más fascinante y duradero de la historia de la aviación mundial sigue sin resolverse. Una ambiciosa expedición científica enviada a la remota isla de Nikumaroro, en el Pacífico Sur, concluyó sus labores sin hallar evidencia determinante sobre el paradero del avión bimotor Lockheed 10E Electra en el que viajaban la célebre piloto Amelia Earhart y su navegante Fred Noonan, desaparecidos hace casi nueve décadas.
La misión, desarrollada conjuntamente por el Instituto del Legado Arqueológico y la Universidad de Purdue, desplegó a un grupo de 17 especialistas y técnicos en este atolón deshabitado perteneciente a la República de Kiribati. La meta primordial consistía en examinar minuciosamente una silueta borrosa detectada en 2020 mediante imágenes satelitales en el fondo de una laguna interior, catalogada preliminarmente como el «Objeto Taraia», la cual algunos investigadores sospechaban que correspondía a la estructura del fuselaje.
La falsa alarma del «Objeto Taraia»
Tras inspeccionar el lecho lagunar empleando tecnología de sonar y magnetómetros diseñados para localizar metales ferrosos, los expertos confirmaron que la supuesta aeronave se trataba en realidad de una acumulación natural de grandes troncos arrastrados por las mareas hasta una lengua de arena. Buena parte de este material ya se había fragmentado y dispersado por las corrientes antes de la llegada de los investigadores.
Pese al revés técnico, el arqueólogo Rick Pettigrew, líder de la expedición, y el asesor de campo Steve Schultz sostuvieron que el resultado no anula por completo la hipótesis del naufragio. Esta teoría plantea que Earhart y Noonan lograron aterrizar de emergencia a unos 644 kilómetros al sur de su destino original, la isla Howland, sobreviviendo temporalmente en tierra firme antes de sucumbir a la falta de agua dulce y suministros.
Un enigma que desafía a la tecnología moderna
Earhart y Noonan fueron vistos con vida por última vez el 2 de julio de 1937, cuando despegaron desde Lae, en Nueva Guinea, durante la fase final de su intento por circunnavegar el globo terráqueo. La tesis oficial de las autoridades estadounidenses sostiene que la nave agotó su combustible en pleno vuelo y se precipitó en las profundidades abisales del océano abierto.
Con este desenlace, Nikumaroro suma más de quince expediciones infructuosas a lo largo de los años, incluyendo la travesía emprendida en 2019 por el oceanógrafo Robert Ballard. No obstante, el interés por esclarecer la tragedia persiste: empresas privadas de exploración submarina ya gestionan presupuestos millonarios para emprender nuevos rastreos de alta resolución en las inmediaciones de Howland, decididas a poner punto final a uno de los grandes misterios del siglo XX.