El papa León XIV reaparece en la Plaza de San Pedro tras exitosa cirugía por cáncer de pulmón

El papa León XIV protagonizó este domingo su primera aparición pública de trascendencia tras haber sido intervenido quirúrgicamente por un cáncer de pulmón. Desde el balcón del Palacio Apostólico y con vista a una vibrante plaza de San Pedro, el líder de la Iglesia católica encabezó el tradicional rezo del Ángelus en el mismo punto donde, apenas una semana antes, había comunicado a los fieles la necesidad de someterse a quirófano.
La alocución papal coincidió en los alrededores con el tránsito de millares de atletas que disputaban el maratón de Roma, aunque al filo del mediodía toda la atención se concentró en la ventana del pontífice. Con un semblante enérgico y voz firme, León XIV expresó su gratitud al equipo médico que lo trató y a la comunidad global por sus oraciones, asegurando que esta prueba médica le ha generado una profunda cercanía con quienes padecen enfermedades o situaciones de fragilidad.
Recuperación favorable y mirada hacia el sur
El jerarca católico, de 71 años, abandonó el centro hospitalario el sábado luego de que le fuera extirpada una lesión pulmonar diagnosticada como un adenocarcinoma, el tipo más frecuente de cáncer de pulmón. El repentino anuncio del hallazgo de este nódulo causó sorpresa días atrás dado su habitual buen estado físico; no obstante, el equipo médico ha calificado la evolución como óptima.
De hecho, el doctor Stefano Margaritora, especialista a cargo del procedimiento quirúrgico, afirmó que no existen impedimentos clínicos para suspender los compromisos futuros de la Santa Sede, entre los que destaca la gira apostólica pautada del 6 al 17 de noviembre por territorio latinoamericano.
Un itinerario desafiante
El periplo internacional contempla visitas oficiales a Uruguay, Argentina y Perú, país este último con el que mantiene un fuerte arraigo tras haberse desempeñado allí durante años como misionero y obispo. Uno de los puntos clave del recorrido será la histórica ciudad de Cusco, ubicada a unos 3.350 metros sobre el nivel del mar, una altitud caracterizada por una menor concentración de oxígeno que pondrá a prueba la recuperación respiratoria del pontífice, quien confía en retomar plenamente sus labores bajo el amparo de la fe.