Falla la ejecución de Christa Pike en EE.UU.: reclusa sobrevive a dos inyecciones letales y es hospitalizada

En un episodio calificado por expertos penitenciarios como inédito y alarmante, Christa Pike, de 50 años, sobrevivió este jueves a dos intentos consecutivos de inyección letal en la Institución de Máxima Seguridad Riverbend, en el estado de Tennessee. Tras el fallido procedimiento, las autoridades penitenciarias se vieron obligadas a suspender la orden de pena capital y trasladar a la reclusa de urgencia a un centro hospitalario cercano.
Pike estaba pautada para convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en dos siglos, luego de que la Corte Suprema de los Estados Unidos diera luz verde al procedimiento, pese al voto disidente de las juezas liberales Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson. No obstante, la aplicación de los fármacos letales no provocó el desenlace previsto y desató momentos de desconcierto en el recinto penitenciario.
Testigos relatan momentos de angustia y confusión
De acuerdo con testimonios presenciales ofrecidos por periodistas que se encontraban en la cámara de observación, la ejecución se apartó por completo del protocolo habitual. Los testigos señalaron que la reclusa estuvo en movimiento, llegó a cantar y se quejó de un fuerte dolor en el brazo tras la administración de los químicos. Momentos antes de que el personal del penal desalojara la sala de testigos, Pike aún respiraba con notoriedad y emitía ronquidos, manteniéndose con vida de forma evidente.
Poco después del desalojo, una ambulancia abandonó las instalaciones carcelarias escoltada por vehículos de emergencia. El equipo de la defensa legal de Pike denunció públicamente que el estado volvió a fracasar en la ejecución de una sentencia bajo términos legales y éticos, señalando además una falta de transparencia sobre el estado médico real en el que se encuentra su defendida.
Frenazo a las ejecuciones y una revisión independiente
Ante este nuevo descalabro —el segundo traspié en pocos meses en Tennessee, donde en mayo pasado se debió abortar otra ejecución por la incapacidad del personal de canalizar una vía intravenosa—, el gobernador Bill Lee ordenó pausar otra ejecución programada para este año y solicitó una revisión exhaustiva e independiente de lo sucedido.
Christa Pike fue sentenciada a la pena capital por el brutal asesinato de su compañera de clases Colleen Slemmer en 1995, hecho perpetrado cuando Pike tenía 18 años. Su defensa ha sostenido durante décadas que la mujer padece de trastorno bipolar y estrés postraumático severo producto de abusos sistemáticos en su infancia, afecciones que no fueron debidamente consideradas en su juicio original y que recientemente motivaron a un panel de expertos de la ONU a solicitar clemencia.