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Fatima El Mansouri asume el poder en Marruecos: un hito histórico entre el peso del trono y las tensiones religiosas

Publicadosáb, 24 oct 2026, 2:45 a. m.
Fatima El Mansouri asume el poder en Marruecos: un hito histórico entre el peso del trono y las tensiones religiosas

En un hecho sin precedentes para el mundo árabe y el norte de África, Fatima Zahra El Mansouri se ha convertido en la primera mujer en encabezar el gobierno de Marruecos. Designada por el rey Mohammed VI tras el triunfo de su organización política, el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), en las elecciones legislativas de septiembre, la experimentada dirigente de 50 años asume las riendas de una coalición que domina 207 de los 395 escaños del parlamento. Sin embargo, su llegada al puesto político más encumbrado del país se produce en medio de un complejo tablero donde chocan la devoción tradicional, los intereses de la corona y las demandas de modernización social.

El nombramiento ha desatado un intenso debate en una sociedad mayoritariamente musulmana que todavía procesa el alcance de este cambio histórico. Sectores conservadores y exfuncionarios islamistas no tardaron en manifestar dudas sobre el liderazgo femenino al frente del ejecutivo, apoyándose en preceptos religiosos tradicionales. Al mismo tiempo, la reacción ciudadana en las calles ha revelado posturas encontradas entre generaciones maduras habituadas a figuras masculinas de mando y una juventud que, sobre todo entre las mujeres, celebra el hito pero exige transformaciones tangibles en la vida cotidiana.

La prueba de fuego: reformas familiares y derechos civiles

El principal reto en la agenda social descansa en la esperada reforma de la Moudawana, el código de familia marroquí que rige aspectos fundamentales como el matrimonio, el divorcio y la custodia parental. Grupos defensores de los derechos de la mujer demandan modificaciones urgentes que corrijan profundas asimetrías legales:

  • Leyes de herencia desiguales: En la actualidad, las hijas suelen recibir la mitad de la proporción correspondiente a un varón, además de aplicarse doctrinas como el Taasib, que pueden obligar a huérfanas sin hermanos a ceder parte de su patrimonio a familiares masculinos lejanos.
  • Regulación de la poligamia: Aunque la legislación contempla restricciones, diversas excepciones médicas y reproductivas mantienen abierta una práctica que activistas buscan limitar de manera definitiva.
  • Educación y brecha rural: Cifras oficiales reflejan que solo el 55% de las adolescentes de entre 15 y 17 años acuden a la escuela en las zonas rurales del país, frente a la totalidad registrada en las ciudades, acosadas por la precariedad económica, la falta de transporte y la carencia de productos de higiene básica.

Estas modificaciones encuentran una férrea resistencia en el Consejo Superior de Ulemas, el influyente estamento de letrados religiosos que argumenta la necesidad de preservar la jurisprudencia coránica frente a las presiones secularizadoras.

Trayectoria de élite y el margen de maniobra real

El Mansouri no es una figura improvisada en la gestión estatal. Hija de un distinguido diplomático y alto funcionario local, cuenta con una trayectoria de más de dos décadas en la esfera pública: fungió como alcaldesa de Marrakech, legisladora y ministra de Planificación Territorial, Urbanismo y Vivienda durante la administración previa de Aziz Akhannouch. Su linaje y proximidad a las estructuras del poder, no obstante, despiertan lecturas críticas entre analistas políticos, quienes advierten sobre el riesgo de un aperturismo vertical o instrumental utilizado por el régimen para proyectar modernidad en el extranjero tras comicios caracterizados por una abstención histórica, con apenas un 38% de participación en los padrones.

El camino que tiene por delante la nueva mandataria estará estrictamente condicionado por la arquitectura institucional marroquí. Aunque el gobierno ejecuta políticas públicas y gestiona el día a día legislativo, el monarca conserva la última palabra y prerrogativas exclusivas en áreas estratégicas como la defensa, la política exterior y la tutela religiosa bajo su condición constitucional de Comendador de los Creyentes. La verdadera trascendencia del mandato de El Mansouri dependerá, en última instancia, de su capacidad política para traducir el simbolismo de su investidura en avances concretos frente a un bloque religioso refractario al cambio.