Gadi Eisenkot: el exjefe militar marcado por el duelo que pone en jaque el poder de Netanyahu

El tablero político en Israel experimenta un remezón sin precedentes tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023. En el centro de esta contienda decisiva no figura un político tradicional de carrera, sino un veterano uniformado: Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Con 66 años y una reputación forjada en el terreno operacional, este general retirado encabeza hoy el partido centrista Yashar (“Íntegro”), posicionándose como el contrincante más formidable que haya enfrentado el primer ministro Benjamin Netanyahu en sus casi tres décadas gravitando en el poder.
Un liderazgo forjado entre la disciplina y la tragedia
La motivación de Eisenkot trasciende la retórica parlamentaria estándar. En diciembre de 2023, su hijo menor, Gal —sargento mayor del ejército— perdió la vida en el norte de Gaza durante un operativo destinado a recuperar los restos de rehenes israelíes. Meses después, la familia también sufrió la pérdida de dos sobrinos en combate. Este golpe personal, lejos de retirarlo de la vida pública, aceleró su determinación de exigir cuentas al actual gobierno.
Eisenkot integró inicialmente el gabinete de guerra de emergencia tras la incursión de Hamás, pero dimitió en junio de 2024 lanzando duras críticas contra Netanyahu. El exmilitar denunció una falta de voluntad política para priorizar el retorno seguro de los rehenes y acusó al primer ministro de anteponer su supervivencia política a los intereses de seguridad nacional. La confrontación es frontal: mientras Netanyahu alega que su antiguo colega promovía repliegues prematuros, Eisenkot exige desclasificar las actas y votaciones del gabinete para que la ciudadanía evalúe la gestión de la crisis.
De raíces humildes al epicentro de la toma de decisiones
A diferencia de Netanyahu, formado en entornos acomodados de Jerusalén y de ascendencia askenazí, Eisenkot proviene de una familia humilde de inmigrantes marroquíes radicada en Tiberíades y Eilat. Su identidad mizrají rompe los esquemas tradicionales del poder político israelí, donde ningún líder de este origen ha alcanzado la jefatura de gobierno.
Su visión en materia de defensa es implacable y pragmática. Promotor en su época activa de la contundente "Doctrina Dahieh", Eisenkot sostiene que Hamás debe ser neutralizado por completo, al tiempo que califica como inviable en el corto plazo la solución de dos Estados. Sin embargo, su agenda marca distancia de la derecha radical que sostiene a Netanyahu: aboga por erradicar el extremismo de los colonos en Cisjordania, regular la convivencia con la Autoridad Palestina y terminar con las históricas exenciones militares que benefician a la comunidad ultraortodoxa.
El laberinto electoral para gobernar
Aunque el caudal de respaldo hacia Eisenkot debilita la mayoría del oficialismo, alcanzar el umbral de los 61 escaños en la Knesset representa una encrucijada compleja. Israel se encamina a un escenario donde ninguna de las dos fuerzas obtendría la mayoría absoluta por cuenta propia, obligando a intensas negociaciones poselectorales. Frente a un Netanyahu experimentado en articular pactos de supervivencia con facciones ultranacionalistas, Eisenkot apuesta a capitalizar la alta estima que la sociedad israelí aún guarda por el mando militar para intentar poner fin a una era política polarizante.