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Incertidumbre política en Israel: Elecciones dejan un parlamento dividido y sin ganador claro

Publicadomié, 28 oct 2026, 4:45 a. m.
Incertidumbre política en Israel: Elecciones dejan un parlamento dividido y sin ganador claro

El panorama político en Israel ha entrado en una fase de profunda incertidumbre tras unas elecciones legislativas que no dejaron un vencedor absoluto. Los primeros sondeos a pie de urna y proyecciones preliminares revelan que ni el bloque de derecha encabezado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, ni el bloque opositor liderado por el exgeneral Gadi Eisenkot, alcanzaron el codiciado umbral de los 61 escaños requeridos para controlar la Knesset, el parlamento de 120 bancadas.

Con más del 50% de las boletas computadas, el Likud de Netanyahu se posiciona como la agrupación individual más votada, pero su coalición tradicional apenas alcanzaría unos 55 escaños, una reducción significativa frente a su dominio previo. Por su parte, la oposición sumaría entre 68 y 70 escaños en conjunto; no obstante, se trata de un bloque altamente fragmentado entre sectores de derecha, centro, izquierda y colectivos árabes, lo que complica enormemente la viabilidad de un pacto unificado.

Un tablero político fracturado

A pesar de no contar con mayorías claras, ambos líderes intentaron proyectar fortaleza ante sus simpatizantes:

  • Benjamin Netanyahu defendió desde Jerusalén que el Likud continúa siendo la principal fuerza del país y llamó a establecer un gobierno nacional de derecha, descalificando cualquier acercamiento con las agrupaciones árabes.
  • Gadi Eisenkot, al frente de su partido Yashar (con proyección de 21 bancadas), sostuvo en Tel Aviv que la ciudadanía votó contra la continuidad de Netanyahu y le exigió reconocer el desgaste político de su gestión.

La jornada electoral estuvo marcada por una movilización masiva: la participación superó el 77,7%, el registro más elevado desde 1999. Este fenómeno fue impulsado decisivamente por la comunidad árabe israelí, cuya afluencia a las urnas superó el 75%. El descontento frente a ministros ultraderechistas como Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir —este último cuestionado por el aumento de la violencia y criminalidad en zonas árabes— movilizó a un electorado que otorgó a sus bancadas hasta 16 escaños potenciales.

El laberinto de las negociaciones

El protagonismo árabe, representado por dirigentes como Yousef Jabareen y Mansour Abbas, frena las aspiraciones de Netanyahu pero a la vez plantea condiciones espinosas para Eisenkot. Socios clave de la oposición, entre ellos Avigdor Liberman y Naftali Bennett, han descartado rotundamente cualquier pacto de gobierno con partidos árabes, al tiempo que Eisenkot exige el reconocimiento expreso del Estado judío y la calificación de Hamás como organización terrorista, términos de difícil asimilación para estos legisladores.

El siguiente paso formal dependerá del presidente de Israel, Isaac Herzog, quien abrirá consultas para encargar la formación de gobierno a la figura con mayores probabilidades de ensamblar una mayoría operativa. El aspirante designado contará con un plazo de 28 días, prorrogables por 14 más. Si las negociaciones fracasan y no fructifica un gobierno de unidad —escenario complejo ante las marcadas desconfianzas mutuas—, el país podría verse abocado a una nueva convocatoria a las urnas.