Irán plantea a Estados Unidos un plan para reabrir el estrecho de Ormuz en siete días

Una propuesta formal sobre la mesa diplomática
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, anunció en la sede de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York que su país ha presentado a Estados Unidos una hoja de ruta concreta para reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de siete días. La iniciativa, canalizada formalmente a través de la mediación de Catar, supedita el restablecimiento de la navegación comercial al cumplimiento de los términos pactados en el memorando de entendimiento bilateral firmado a mediados de año.
"La decisión está ahora en manos de Estados Unidos", puntualizó el jefe de la diplomacia persa, quien subrayó que las exigencias no constituyen demandas inéditas, sino la reactivación de compromisos ya establecidos. Desde Washington, fuentes oficiales reconocieron que se mantienen intercambios constructivos por medio de intermediarios —incluyendo aspectos del ámbito nuclear—, aunque sostienen que la administración estadounidense mantiene una posición de fuerza operativa y control en la zona, descartando actuar con prisas.
El impacto económico de una arteria energética paralizada
El cierre del estrecho de Ormuz ha provocado fuertes turbulencias en el mercado energético internacional. Antes de la escalada armada, por este estrecho paso marítimo transitaba aproximadamente el 20% del crudo y del gas natural licuado (GNL) que abastece al planeta. La paralización del tránsito se desató tras los bombardeos aéreos ejecutados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, una ofensiva a la que Teherán respondió con ataques a bases estadounidenses e instalaciones de aliados en el golfo Pérsico, junto a la clausura de la vía marítima.
Los registros de tráfico naval reflejan el drástico declive del comercio: firmas de análisis logístico reportan caídas a un promedio de apenas 18 tránsitos diarios en periodos recientes, llegando a descender a menos de una decena de embarcaciones por jornada. Esta asfixia comercial no solo golpea la economía interna iraní debido al contra-bloqueo naval impuesto sobre sus propios puertos, sino que también ejerce una severa presión sobre la administración del presidente Donald Trump, en vísperas de los comicios legislativos de noviembre.
El memorando de junio y la retórica de confrontación
El marco al que apela Teherán se sustenta en el pacto de 14 puntos suscrito el 18 de junio. Dicho esquema estipulaba que Irán renunciaría a la posesión de armas nucleares y garantizaría el paso seguro para la flota comercial en coordinación con Omán, a cambio del cese total de hostilidades militares y el levantamiento de las sanciones y el bloqueo naval aplicado por Washington. No obstante, las discrepancias mutuas terminaron por descarrilar su aplicación práctica semanas después.
La reapertura diplomática choca de frente con el tono beligerante en la escena pública. Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el presidente Trump alternó entre la posibilidad de sellar un acuerdo posterior a las elecciones y la amenaza explícita de aniquilar a la República Islámica. En respuesta, Araghchi fue enfático al recalcar que Irán no tolerará coacciones ni intimidaciones, advirtiendo que ninguna estabilidad duradera puede construirse bajo amenazas de destrucción total, mientras la tensión se expande al mar Rojo tras los recientes avances de los rebeldes hutíes en enclaves estratégicos como el puerto de Moca.