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Jonas I: El suizo que aprovechó un resquicio legal romano para levantar un insólito «reino» inmobiliario

Publicadosáb, 10 oct 2026, 2:45 p. m.
Jonas I: El suizo que aprovechó un resquicio legal romano para levantar un insólito «reino» inmobiliario

Suiza es reconocida internacionalmente por su solidez bancaria, sus paisajes alpinos y una de las democracias directas más estables del planeta, cimentada bajo un modelo republicano desde 1291. Sin embargo, en pleno siglo XXI ha surgido una figura insólita: Jonas Lauwiner, un ciudadano de 32 años que en 2019 se autoproclamó monarca bajo el nombre de Jonas I, tras adueñarse de unas 149 parcelas dispersas a lo largo de la nación europea sin pagar un solo franco por los terrenos.

El singular caso comenzó en 2014, cuando Lauwiner cumplió 20 años y su padre le regaló un pequeño lote rústico en Burgdorf, cantón de Berna. Al intentar adquirir las propiedades colindantes para ampliar su espacio, descubrió en los registros catastrales que varios terrenos adyacentes carecían de propietario registrado. Apoyándose en el principio de res nullius —heredado del derecho romano y contemplado en el Código Civil suizo—, constató que las tierras sin dueño pueden ser reclamadas formalmente si los cantones no han legislado restricciones específicas, debiendo cubrir únicamente las tasas administrativas correspondientes.

Un vacío legal de miles de metros cuadrados

Bajo este mecanismo, Lauwiner logró registrar a su favor cerca de 117.000 metros cuadrados, una superficie que abarca desde áreas agrícolas hasta infraestructuras estratégicas como calles y predios residenciales. El jurista Peter Hänni, profesor emérito de la Universidad de Friburgo, ha explicado que la maniobra es «inusual, pero no ilegal», ya que el Código Civil sitúa los bienes vacantes bajo soberanía cantonal, pero deja a discreción de cada región la regulación de estas ocupaciones privadas.

La controversia no tardó en estallar cuando Lauwiner intentó regular la calle Rosenweg, en el municipio de Geuensee. Autoridades locales encabezadas por Janine Wapf denunciaron que el autoproclamado monarca exigió entre 80.000 y 150.000 francos suizos para devolver la titularidad de la vía pública al ayuntamiento. Aunque Lauwiner alegó que solo buscaba fondos de mantenimiento para la infraestructura comunitaria, finalmente la vía fue subastada por 8.500 francos a un residente local y los beneficios fueron destinados a una organización de lucha contra el cáncer infantil.

Moneda propia, escolta y ambiciones parlamentarias

El fenómeno de Jonas I ha trascendido lo inmobiliario para bordear lo histriónico y lo político. Afincado en lo que denomina su «palacio» en Burgdorf, Lauwiner ha creado su propia divisa simbólica —el Empire Vellar—, reparte condecoraciones y sostiene que cuenta con un pequeño grupo de seguridad privada a modo de legión personal. No obstante, insiste en que su título monárquico es meramente representativo.

En la actualidad, Lauwiner se desempeña como concejal en su localidad y tiene la mira puesta en el Consejo Nacional o Federal suizo, con el objetivo de convertir su notoriedad en peso institucional real. Mientras tanto, varios cantones aceleran reformas legislativas para clausurar este resquicio legal antes de que otros ciudadanos repliquen una fórmula que ha puesto en evidencia las grietas de los registros públicos en el corazón de Europa.