La ONU aclara que la mayoría de los soldados salvadoreños en Haití operan fuera de la fuerza antipandillas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha marcado una clara línea de distancia frente al grueso del contingente militar salvadoreño presente en territorio haitiano. De acuerdo con el portavoz del Secretario General del organismo, Stéphane Dujarric, la gran mayoría de estos uniformados no está integrada a la Fuerza de Supresión de Pandillas ni bajo el amparo de los mecanismos de supervisión de la Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas.
Dujarric subrayó que, si bien la organización internacional tiene pleno conocimiento de la llegada de más efectivos centroamericanos, sus operaciones quedan formalmente fuera del mandato multilateral establecido. En este sentido, recalcó que la rendición de cuentas y la transparencia operativa continúan siendo pilares indispensables para garantizar la confianza de la comunidad internacional y resguardar a la población civil.
Repercusiones ante advertencias del crimen organizado
El pronunciamiento de la ONU coincide con la confirmación de haber recibido una misiva de Wilson Joseph, alias "Lanmò San Jou", líder de la sanguinaria banda 400 Mawozo. Frente a este escenario, la entidad insistió en que cualquier acción táctica en el país caribeño —ya sea coordinada por las fuerzas oficiales haitianas, socios extranjeros o la misión multinacional— debe regirse sin excepciones por las normas del derecho internacional y la protección de los derechos humanos.
Un despliegue de gran envergadura
La presencia militar salvadoreña se intensificó tras una emboscada sufrida en el distrito de Croix-des-Bouquets, hecho que derivó en la desaparición de militares de esa nación. Desde finales de octubre, tropas de El Salvador han desembarcado con decenas de vehículos blindados, fusiles de asalto y apoyo aéreo de helicópteros, alcanzando un contingente que ya supera los 2,000 soldados con base de operaciones en la zona de Tabarre, próxima a la sede diplomática de Estados Unidos.
Por su parte, el presidente salvadoreño Nayib Bukele ha defendido abiertamente la intervención armada, calificándola como un operativo de rescate de sus connacionales y una ofensiva directa contra el crimen organizado. Bukele ha sido enfático al asegurar que la misma determinación aplicada contra las maras en su país puede replicarse en suelo haitiano, dejando en manos de las autoridades locales la decisión de permitir una intervención frontal de sus tropas.