La rebelión de la Generación Z sacude a Europa: vivienda precaria y crisis educativa encienden las calles

Una profunda fractura generacional está tomando las calles del Viejo Continente. Lo que comenzó como focos aislados de descontento en distintos países ha terminado por converger en un estallido coordinado y masivo: la Generación Z europea ha dicho basta. Desde París y Madrid hasta Roma, Atenas y Lisboa, miles de jóvenes lideran movilizaciones históricas para denunciar que las promesas de bienestar y ascenso social bajo las que crecieron simplemente se han roto.
Aunque cada nación presenta sus propios detonantes, el común denominador es la asfixia económica. En España, el dramático desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, encendió una mecha que rápidamente se propagó hacia Portugal, donde miles de manifestantes abarrotaron la céntrica plaza del Rossio en Lisboa bajo consignas como “Casas para morar” (Casas para vivir), exigiendo topes a los alquileres y frenar una legislación que facilita los desalojos. En Italia, la crisis habitacional golpea de lleno a los universitarios; jóvenes como Elisa Pastore denuncian que costear una habitación compartida en Roma se ha vuelto una misión casi imposible, obligando a muchos a traslados diarios de más de cien kilómetros para poder estudiar.
Educación en ruinas y un mercado laboral incierto
El sistema educativo es otra de las grandes trincheras. En Francia, las marchas estudiantiles en respaldo a los docentes en huelga crecieron exponencialmente ante la falta de profesores, el hacinamiento en las aulas y el reclamo de infraestructuras aptas para afrontar el cambio climático. Alice de Brito, portavoz del gremio estudiantil francés UNEF, ha señalado que la sintonía entre los jóvenes de distintos países es total, pues comparten la misma lucha por la inversión pública, la sanidad y la justicia social. Esta postura encuentra eco en Italia con líderes estudiantiles como Sabrina Brizzola, y en Grecia, donde miles marcharon frente al Parlamento en Atenas exigiendo educación pública y gratuita.
Analistas internacionales coinciden en que este movimiento refleja el colapso del pacto social moderno: la convicción de que cada generación viviría mejor que la anterior. A este panorama se suma la incertidumbre que genera el avance de la inteligencia artificial sobre los empleos de nivel inicial y el sombrío contexto fiscal de potencias como Francia, Italia y Bélgica, donde la abultada deuda pública y el encarecimiento de los bonos soberanos limitan seriamente la capacidad estatal para responder a las demandas sociales.
Presión política y un calendario de movilizaciones al rojo vivo
El malestar también ha adquirido un fuerte tinte político en los Balcanes. En Albania, las protestas contra proyectos turísticos de lujo y la corrupción han derivado en exigencias abiertas para la renuncia del primer ministro Edi Rama. Mientras tanto, en Serbia, la juventud organizada encabeza el bloque opositor más firme contra el mandatario Aleksandar Vučić en vísperas electorales.
El pulso contra las autoridades no muestra señales de tregua. La agenda de movilizaciones anticipa semanas de alta tensión:
- Alemania: El colectivo “Gen Z regelt” (La Generación Z toma el mando) ha convocado a una gran huelga nacional para finales de octubre.
- Francia y España: Los principales sindicatos preparan huelgas generales para el 5 y el 11 de noviembre, respectivamente.
- Reino Unido e Italia: Se perfilan jornadas de movilización conjunta el 20 de noviembre contra el encarecimiento de las matrículas y los costos de vida.
La juventud europea ha dejado claro que no piensa conformarse con el papel de espectadora ante un porvenir hipotecado, desafiando a una clase política que se queda sin margen de maniobra.