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La tragedia silenciosa de Yemen: la agónica batalla de dos recién nacidos contra el hambre y la guerra

Publicadovie, 23 oct 2026, 12:45 p. m.
La tragedia silenciosa de Yemen: la agónica batalla de dos recién nacidos contra el hambre y la guerra

Con apenas siete semanas de haber llegado al mundo de forma prematura, los gemelos Raghad y Raad Hassan libran una batalla que ningún recién nacido debería encarar. Envuelta en mantas improvisadas, la familia huyó de las montañas de Kahboub, en el suroeste de Yemen, escapando del fuego de drones y proyectiles cuando los rebeldes hutíes tomaron su aldea. Para sobrevivir, completaron una extenuante travesía a pie de tres días hasta la ciudad portuaria de Adén, dejando atrás sus escasas pertenencias y el rebaño de diez ovejas que constituía su único sustento económico.

Al arribar a las puertas del hospital al-Sadaqah en Adén, el cuadro clínico de los infantes era desolador: piel pegada a los huesos, respiración entrecortada y un diagnóstico inequívoco de desnutrición aguda grave. Su padre, el pastor Bajash Ali Sagir Hassan, relató que el colapso de la economía y la guerra dispararon el precio de la leche de fórmula a niveles inalcanzables, obligándolos a racionar las tomas y, en múltiples ocasiones, a alimentarlos solo con agua. Para Raad, el hermano más delicado, retener los nutrientes administrados por su madre, Lina, se convirtió en una tarea titánica entre episodios severos de vómitos y debilidad extrema.

Un sistema sanitario al borde del abismo

Dentro de la sala pediátrica del centro médico, el personal sanitario lucha contra limitaciones abrumadoras. La supervisora de enfermería Aisha Ragab, quien vivió en carne propia el desplazamiento forzado en 2018, maniobró para que los hermanos compartieran una camilla individual ante la saturación de cupos. Por su parte, la doctora Noor Mohammed describe la unidad como un ciclo desgarrador: con solo 22 camas en el área y apenas capacidad operativa para atender a 13 pacientes críticos simultáneamente debido a la carencia de fondos internacionales, ventiladores mecánicos y oxígeno, los niños que logran estabilizarse regresan a los pocos días porque sus familias no pueden costear alimentos básicos ni tratamientos en el hogar.

El costo humano de una crisis sin tregua

El drama de la familia Hassan encarna una catástrofe que va en ascenso. Evaluaciones de las Naciones Unidas señalan que más de 800,000 personas han quedado desprovistas de auxilio humanitario vital y cerca de 250,000 se han sumado a las listas de desplazados recientes tras la reactivación de los frentes de combate en la costa del Mar Rojo y el cerco a urbes estratégicas como Taiz. En este escenario, la hambruna actúa como un arma silenciosa: se estima que al menos medio millón de niños en Yemen corren peligro inminente de desnutrición aguda severa este año. Mientras los gemelos intentan salir adelante bajo supervisión médica, su padre y sus otros tres hermanos pequeños pernoctan en las aceras a las afueras del hospital, sumidos en la intemperie de un conflicto que amenaza con despojar de futuro a una generación entera.