Ministro israelí exige despojar de su ciudadanía a cineastas por documental sobre ataques en Gaza

Una profunda controversia sacude las esferas políticas y culturales de Israel. El ministro de Cultura, Miki Zohar, solicitó formalmente a las autoridades migratorias y de interior retirar la ciudadanía a los documentalistas Yuval Abraham y Rachel Szor, directores que fueron galardonados con un premio Óscar en 2025 por su aclamada obra No Other Land. La petición gubernamental surge tras el debut de su más reciente proyecto, el cual acusa a las fuerzas armadas de ejecuciones sistemáticas contra la población civil en la Franja de Gaza.
El funcionario calificó la labor de los directores como un acto de «traición contra el Estado» y argumentó que la Ley de Ciudadanía israelí faculta el retiro de este derecho fundamental cuando se comprueba una ruptura en el deber de lealtad nacional, una cláusula jurídica de aplicación sumamente inusual. Zohar instó a que se abra un proceso para determinar el origen del material recopilado y verificar si las acciones de los cineastas equivalen a brindar auxilio al enemigo durante un conflicto armado.
Revelaciones desde el interior del aparato militar
El documental en cuestión, titulado Naza —término castrense hebreo traducible como «daño colateral»—, recoge los relatos de 24 miembros y oficiales anónimos de los cuerpos de inteligencia y del ejército israelí. A través de estos testimonios, la cinta de 80 minutos desglosa la implementación de algoritmos e inteligencia artificial para la selección de objetivos y la ejecución de bombardeos sobre el territorio gazatí. Uno de los puntos más álgidos del metraje sostiene que el mando militar llegó a autorizar una ofensiva con un saldo proyectado de hasta 500 personas para eliminar a un único individuo objetivo.
La pieza cinematográfica tuvo su primera proyección en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue ovacionada durante 25 minutos y condecorada con el Premio Especial del Jurado. Abraham defendió la rigurosidad investigativa del filme, afirmando que los ataques oficiales buscan eludir una realidad donde la gran mayoría de las víctimas han sido civiles, una consecuencia que, según sus declaraciones, responde a un diseño sistemático y no a errores aislados en el terreno de combate.
Polarización política y respaldo gremial
Desde el sector castrense, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) desestimaron categóricamente los señalamientos, calificándolos de falsedades graves y representaciones distorsionadas. El portavoz militar, general de brigada Effie Defrin, extendió una invitación a los realizadores para someter la versión íntegra de la obra a un escrutinio técnico que permita refutar sus premisas de manera formal.
En la arena política, figuras como el ex primer ministro Naftali Bennett y el exministro de Defensa Avigdor Lieberman arremetieron contra los creadores, tildando la producción de difamatoria y hostil hacia la nación. En contraparte, más de 700 profesionales de la industria del cine suscribieron un manifiesto de respaldo a Abraham y Szor, alertando sobre una peligrosa campaña de hostigamiento e instando a que las revelaciones sobre la conducción de la guerra sean debatidas con transparencia en lugar de ser censuradas por las autoridades.