Revés judicial frena el intento de Donald Trump de limitar el voto por correo en EE. UU.

El panorama electoral estadounidense enfrenta un nuevo capítulo de alta tensión jurídica. La jueza federal de distrito Indira Talwani determinó extender la prohibición que impide al Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) ejecutar la controvertida orden ejecutiva del expresidente Donald Trump, mediante la cual se buscaba imponer fuertes restricciones al sufragio por correspondencia de cara a los próximos comicios de mitad de mandato.
La decisión de Talwani otorga una medida cautelar preliminar que deja sin efecto de forma prolongada la directriz presidencial, sustituyendo la orden temporal previa. Ante esta situación, la administración conservadora ya ha solicitado la intervención de la Corte Suprema para desbloquear la medida, y se prevé que apele también este fallo reciente. Sin embargo, el factor tiempo juega decididamente en contra del exmandatario, considerando que estados como Carolina del Norte ya han comenzado a remitir las boletas electorales a los ciudadanos, con otras demarcaciones listas para seguir el mismo rumbo.
Un mecanismo clave bajo disputa
El impacto de este litigio es mayúsculo: aproximadamente un tercio del electorado estadounidense ejerce su derecho al sufragio utilizando el sistema postal. Representantes y funcionarios electorales de distintos estados han advertido en repetidas ocasiones que resulta materialmente inviable adaptar las plataformas y normativas operativas con tan poco margen de maniobra sin desatar el caos en las urnas, donde se definirá nada menos que el balance de poder en el Congreso norteamericano.
Históricamente, Trump ha mantenido una marcada retórica en contra de este formato de participación ciudadana —pese a haber hecho uso personal de él en diversas ocasiones—, vinculándolo reiteradamente y sin sustento probatorio a supuestos fraudes en las elecciones de 2020. No obstante, las cortes federales han sido categóricas al señalar que la Constitución de los Estados Unidos confiere exclusivamente a los estados y al Congreso la potestad de regular los procesos de votación, excluyendo al Ejecutivo de tales facultades.
Tras el decreto presentado en marzo, diversas agrupaciones civiles y organizaciones del Partido Demócrata recurrieron a los tribunales para frenar lo que catalogaron como un intento flagrante de supresión de votantes. Con esta resolución, la implementación de estas trabas queda congelada, garantizando por ahora que millones de estadounidenses puedan emitir su voto sin cambios abruptos en las reglas del juego.