lunes, 28 de septiembre de 2026
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Solos ante el juez: la dura encrucijada de niños migrantes que enfrentan la deportación en Texas

Publicadolun, 28 sept 2026, 10:45 p. m.
Solos ante el juez: la dura encrucijada de niños migrantes que enfrentan la deportación en Texas

En las salas del tribunal de inmigración de Harlingen, Texas, el dramatismo de la crisis migratoria se hace evidente en los rostros de niños de apenas dos y tres años. Entre micrófonos que confunden con juguetes y bancos donde sus pies ni siquiera tocan el suelo, decenas de menores no acompañados enfrentan audiencias cruciales que determinan su futuro legal en Estados Unidos. La escena es desoladora: pequeños que acuden sin representación jurídica frente a jueces que aplican con rigor las normativas federales bajo la actual administración de Donald Trump.

Uno de los testimonios más estremecedores fue el de Angel, un menor hondureño de 13 años que compareció sin abogado. Al ser interrogado sobre el motivo por el cual temía regresar a su país, el menor relató entre lágrimas que toda su familia reside en suelo estadounidense y que su lugar de origen es sumamente peligroso. Pese a su clamor, el tribunal concluyó que no cumplía con los requisitos formales de asilo y le fijó un plazo límite para apelar la orden de expulsión. Episodios como este se repiten a diario: niños de corta edad como Mateo, de 3 años, asisten a su primera cita judicial jugando con el equipo de sonido del estrado, completamente ajenos a la gravedad del proceso que podría devolverlos a entornos hostiles.

Colapso de la asistencia legal y procesos exprés

Esta situación crítica se ha profundizado tras el vencimiento en julio de un contrato clave de 200 millones de dólares anuales con el Centro Acacia para la Justicia, entidad que coordinaba a más de un centenar de proveedores legales para asistir a cerca de 20.000 menores. Aunque las autoridades asignaron unos 20 millones de dólares al Comité de EE.UU. para Refugiados e Inmigrantes (USCRI) para mitigar la brecha, defensores de derechos humanos denuncian que en la práctica los menores están quedando en un limbo procesal, presentándose a sus audiencias totalmente desprovistos de acompañamiento técnico.

Para juristas y defensores en el terreno, las modificaciones recientes vulneran el espíritu de la Ley de Reautorización para la Protección de las Víctimas de Trata de 2008. Lauren Fisher Flores, directora jurídica de ProBar —organización que asiste a infantes en el sur de Texas—, advierte que los plazos se han comprimido drásticamente: citas que antes tomaban meses hoy se programan con apenas 24 horas de aviso previo. En muchos casos, los menores que no logran llenar o comprender los complejos formularios requeridos por el Departamento de Seguridad Nacional terminan recibiendo órdenes automáticas de expulsión sin que se investigue si sus vidas corren peligro.

Iniciativas de emergencia ante la incertidumbre

El impacto del recorte presupuestario ha obligado al cierre de programas enteros de ayuda, como el de la organización Estrella del Paso, que debió cesar a gran parte de su personal. Para contrarrestar el aislamiento de estos menores, entidades locales han implementado recursos de urgencia como la línea de asistencia telefónica "Dory", coordinada por ProBar, la cual ha recibido cientos de llamadas de menores bajo custodia que buscan desesperadamente orientación para comprender qué ocurre en sus expedientes. Ante la presión y el temor constante a la deportación forzada, un número creciente de jóvenes termina aceptando la salida voluntaria, desbordados por un engranaje judicial que exige madurez de adultos a infantes que aún cargan juguetes en las manos.