Suizos rechazan blindar una neutralidad estricta y respaldan la diplomacia activa del Gobierno

En una contundente jornada electoral, la ciudadanía de Suiza descartó de forma categórica una propuesta para consagrar una versión más estricta de su histórica neutralidad dentro de la Constitución federal. Más del 70% de los electores votaron en contra de la iniciativa, frente a menos del 30% que la respaldó, un margen de rechazo considerablemente más amplio del que proyectaban los sondeos previos a los comicios.
El resultado garantiza que las autoridades federales mantendrán su margen de maniobra diplomático y conservarán la potestad de aplicar sanciones económicas contra Rusia en el marco de la invasión a Ucrania. La enmienda buscaba definir a la nación como un Estado neutral de carácter «eterno y armado», prohibiendo expresamente la adhesión a cualquier pacto militar y vedando la imposición de sanciones coercitivas que no cuenten con el aval previo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Pragmatismo y defensa del orden internacional
El ministro de Asuntos Exteriores helvético, Ignazio Cassis, compareció ante la prensa en Berna para recalcar que el desenlace de las urnas no implica una renuncia a la identidad pacifista del país. «Este resultado no es un voto en contra de la neutralidad. Suiza era neutral ayer, es neutral hoy y seguirá siéndolo en el futuro», puntualizó el canciller, subrayando que una economía pequeña e integrada al mercado global depende directamente de que se respeten las normas internacionales.
La propuesta popular fue impulsada principalmente por el derechista Partido Popular Suizo (SVP), encabezado a nivel financiero por el multimillonario y exlíder de la formación, Christoph Blocher, quien aportó cerca de 3,9 millones de francos suizos (aproximadamente 4,7 millones de dólares) a la campaña. El SVP, junto con el respaldo público de Moscú, alegaba que sumarse a las sanciones de la Unión Europea comprometía de manera irreversible la histórica equidistancia de Berna en los conflictos armados.
Un revés para la agenda ultraconservadora
Este veredicto representa la segunda derrota electoral consecutiva para el SVP en lo que va de año, luego de que en junio el electorado desechara su iniciativa para topar la población nacional en 10 millones de habitantes. Bajo el modelo de democracia directa de Suiza, los votantes acuden periódicamente a las urnas hasta cuatro veces por año para incidir de forma vinculante sobre los temas más cruciales del Estado.
En una consulta paralela celebrada el mismo día, los ciudadanos también tumbaron un proyecto enfocado en la producción agrícola local con más del 72% de votos en contra, el cual pretendía forzar cuotas internas que habrían mermado la producción ganadera del país alpino.