Tensión en Ceuta: Colapsa el operativo para reubicar a miles de migrantes varados en las playas

La crisis migratoria e institucional en Ceuta sumó este viernes un nuevo capítulo de alta tensión, luego de que fracasara en gran medida el intento de las autoridades españolas por desmantelar los campamentos improvisados levantados en las costas del enclave norteafricano. Aunque el plan contemplaba desalojar las playas de El Trampolín y Benítez para trasladar a los ocupantes a un centro de asistencia provisional, más de dos mil personas terminaron regresando a la intemperie ante el colapso inmediato de los refugios habilitados.
Saturación y repliegue a la orilla del mar
El despliegue policial y logístico, que arrancó a primera hora de la mañana y se prolongó por unas cinco horas, tenía como meta conducir a los migrantes hasta las instalaciones levantadas en el muelle de Poniente, a unos dos kilómetros de las costas. Sin embargo, el recinto apenas disponía de capacidad para 1,700 plazas, divididas en dos sectores de 1,080 y 620 cupos. Al llegar el mediodía, las instalaciones habían alcanzado su límite operativo absoluto, dejando a miles de personas fuera del perímetro.
Sin otra alternativa habitable a la vista, una multitud de hombres, mujeres y jóvenes volvió sobre sus pasos para reinstalarse en los mismos arenales que horas antes debían ser saneados. Varios de ellos incluso ocuparon las precarias cabañas que habían quedado vacías tras el desalojo parcial, frustrando las labores de limpieza y desinfección sanitaria previstas por la administración local.
Forcejeos y disparos disuasorios
El traslado no estuvo exento de fricciones. Desde los primeros compases del operativo, la desesperación por obtener un lugar seguro desbordó los cordones de seguridad conformados por cerca de 170 efectivos de la Policía Nacional y 70 de la Guardia Civil. Diversos grupos intentaron avanzar antes de tiempo hacia la zona portuaria, provocando estampidas y choques con los agentes.
Para restablecer el orden, las fuerzas del orden recurrieron al uso de material antidisturbios y efectuaron disparos al aire como medida disuasoria. Aunque el gobierno central defendió que la jornada concluyó sin heridos de gravedad, organizaciones sindicales policiales como JUPOL denunciaron una severa falta de previsión, recursos y personal para afrontar un contingente de semejante magnitud.
Disputa política por la dimensión de la crisis
Este nuevo incidente mantiene vivas las secuelas de la entrada masiva registrada a finales de julio, cuando más de 70,000 personas cruzaron desde Marruecos en apenas 48 horas, una tragedia humanitaria que dejó más de un centenar de víctimas mortales en el mar. En la actualidad, las cifras sobre cuántos migrantes permanecen desamparados en Ceuta evidencian un profundo desencuentro: mientras Madrid estima el número entre 3,000 y 4,000 individuos, el gobierno de la ciudad autónoma eleva el cálculo hasta las 13,000 personas.
El alcalde ceutí, Juan Jesús Vivas, advirtió recientemente ante instancias parlamentarias que la localidad se encuentra inmersa en una auténtica "olla de presión" social que ha alterado por completo la cotidianidad de sus habitantes. Entretanto, los choques partidarios arrecian contra la administración de Pedro Sánchez, señalada por la oposición conservadora de haber desoído alertas previas de inteligencia sobre convocatorias masivas en redes sociales, en un pulso que deja al descubierto la vulnerabilidad extrema de la frontera sur europea.