Tensión militar: Reino Unido intensifica arrestos por presunto complot de espionaje iraní en base con bombarderos de EE. UU.

Alerta de seguridad nacional en suelo británico
La policía antiterrorista del Reino Unido reactivó sus pesquisas operativas y detuvo nuevamente este martes a dos hombres vinculados a una presunta conspiración que involucra a los servicios de inteligencia de Irán. La investigación gira en torno a un delicado incidente ocurrido el mes pasado en las inmediaciones de la base de la RAF Fairford, un enclave militar estratégico en Inglaterra utilizado de manera habitual por la Fuerza Aérea de Estados Unidos para el despliegue de sus bombarderos estratégicos B-1.
Los detenidos corresponden a un ciudadano británico de 24 años y a otro de 25 años con doble nacionalidad británico-iraní. Ambos enfrentan acusaciones formales bajo la Sección 3 de la Ley de Seguridad Nacional británica, acusados de colaborar con un servicio de inteligencia extranjero. De acuerdo con el mando de la división antiterrorista británica, Laurence Taylor, el expediente sigue en constante desarrollo y los indicios apuntan con alta probabilidad a una implicación directa del Estado iraní.
Un operativo que evitó un posible atentado
Con estas dos detenciones, el número de personas arrestadas a lo largo de las indagatorias se eleva a siete; cinco de ellas permanecen en libertad bajo fianza. La génesis de la investigación data de finales de septiembre, cuando las fuerzas del orden frustraron lo que describieron como preparativos para un acto terrorista con material explosivo en el perímetro de la base. En aquella ocasión, equipos de desactivación de artefactos acordonaron la zona y forzaron la evacuación preventiva de residentes locales tras el avistamiento de sujetos enmascarados y vehículos sospechosos.
La respuesta política no tardó en escalar. El primer ministro británico, Andy Burnham, aseveró recientemente que la trama fue «casi con certeza dirigida por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán», acusación que el régimen de Teherán ha rechazado de manera tajante, calificando los señalamientos de infundados.
Retiro preventivo de los bombarderos estadounidenses
Por su parte, la administración estadounidense en Washington confirmó que sus agencias de inteligencia monitorearon los movimientos sospechosos durante semanas previas a los arrestos. El presidente Donald Trump reconoció la estrecha cooperación bilateral con Londres y afirmó que los involucrados pretendían causar «daños de gran magnitud» a las instalaciones militares.
Como medida táctica de salvaguarda, el Pentágono ordenó el traslado inmediato de la totalidad de sus bombarderos de largo alcance fuera de Fairford tras detectarse una amenaza directa. El vicepresidente JD Vance justificó la maniobra como una decisión tomada por «extrema precaución» frente a las amenazas atribuibles a Irán. Hasta la fecha, las aeronaves de combate estadounidenses no han retornado a la base británica, mientras las investigaciones prosiguen bajo un estricto hermetismo institucional.