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The Falling Man: La historia detrás de la imagen más sobrecogedora y silenciada del 11 de septiembre

Publicadoviernes, 11 de septiembre de 2026, 8:45 p. m.
The Falling Man: La historia detrás de la imagen más sobrecogedora y silenciada del 11 de septiembre

En la mañana del 11 de septiembre de 2001, las personas atrapadas en los pisos superiores del World Trade Center en Nueva York no tuvieron una alternativa real de supervivencia: el fuego asfixiante y el colapso estructural las empujaron al abismo. Desde más de 400 metros de altura, decenas de víctimas se precipitaron al vacío frente a una ciudad paralizada por el horror. Entre la marea de imágenes que documentaron el peor atentado en suelo estadounidense, una instantánea en particular quedó grabada en la memoria colectiva mundial: The Falling Man (El hombre que cae), tomada por el veterano reportero gráfico Richard Drew.

El instante exacto de la tragedia

Aquella jornada comenzó de forma rutinaria para Drew, quien con 54 años y una amplia trayectoria cubría un desfile de maternidad en Bryant Park durante la Semana de la Moda. Al enterarse del primer impacto en el Bajo Manhattan, tomó su equipo y se trasladó de inmediato en metro hacia la zona cero. En medio de la humareda y los escombros, los gritos de los socorristas alertaron que varias personas caían de las estructuras en llamas. En automático y con el rigor de un profesional de la lente, Drew apuntó su cámara digital y continuó disparando ráfagas. A las 9:41 de la mañana, capturó la caída vertical y casi suspendida de un hombre cuyo cuerpo quedó alineado de forma simétrica con las vigas de la Torre Norte.

Las autoridades forenses de Nueva York determinaron posteriormente que ninguna de estas personas debía ser clasificada como suicida. La causa de muerte oficial fue asentada como homicidio en todos los certificados de defunción, reconociendo que las víctimas fueron forzadas al vacío por la asfixia, las temperaturas extremas y las explosiones. Se estima que entre 50 y 200 personas fallecieron de esta manera aquel día, y muchos sobrevivientes afirman que ver a estas personas caer fue la señal definitiva que los motivó a evacuar a tiempo los niveles inferiores.

El enigma de una identidad sin confirmar

A diferencia de otras imágenes explícitas de la guerra y la violencia, la fotografía de Drew posee una quietud perturbadora que incomodó a los medios de comunicación, al punto de que muchos decidieron retirarla de circulación pública tras su publicación inicial. Fue el periodista Tom Junod, a través de un célebre reportaje en la revista Esquire, quien bautizó formalmente la estampa como The Falling Man y se propuso rastrear la identidad del protagonista.

Las investigaciones apuntaron inicialmente hacia Norberto Hernández, un chef de repostería del exclusivo restaurante Windows on the World, situado en el piso 106 de la Torre Norte, aunque sus parientes descartaron la hipótesis debido a la vestimenta. Posteriormente, los indicios se inclinaron hacia Jonathan Briley, de 43 años e ingeniero de sonido del mismo establecimiento, cuya complexión y ropa coincidían con los detalles visibles en la serie fotográfica de Drew. Pese a las coincidencias, nunca ha existido una confirmación forense absoluta.

Un eco que trasciende las décadas

Para Richard Drew, quien en su juventud también registró el asesinato del senador Robert F. Kennedy en 1968, la fotografía representa un testimonio silencioso de la fragilidad humana ante la barbarie. Décadas más tarde, la desgarradora escena de hombres cayendo al vacío volvió a repetirse en la memoria del mundo durante el caótico retiro militar de Kabul en 2021, cuando civiles desesperados se aferraron al fuselaje de aviones de carga estadounidenses.

Hoy en día, la imagen de The Falling Man permanece expuesta con profundo respeto en una sala reservada del Memorial y Museo del 11 de Septiembre en Manhattan: un recordatorio imborrable del momento exacto en que la historia se detuvo para miles de vidas.