De tocar fondo a liderar el mercado global: el chelín ugandés repunta tras histórica alza de tasas

En un giro dramático dentro del tablero cambiario internacional, el chelín ugandés pasó de registrar el peor desempeño del planeta a encabezar las ganancias globales en una sola sesión. La extraordinaria recuperación se produjo luego de que el Banco de Uganda convocara una sesión de emergencia para decretar su mayor incremento en el costo del dinero en 15 años, frenando en seco la depreciación que había arrastrado a la divisa a mínimos históricos.
La moneda del país de África Oriental avanzó hasta un 4%, situándose en 3.984 unidades por dólar estadounidense y perforando a la baja el umbral psicológico de los 4.000 por primera vez en ocho jornadas bursátiles. Este comportamiento desentonó con el retroceso generalizado que sufrieron los mercados emergentes frente a un dólar fortalecido por la persistente inflación en Estados Unidos.
Golpe de timón ante la presión inflacionaria
El comité de política monetaria ugandés elevó la tasa de referencia del 9,75% al 12%, poniendo fin a un ciclo de ocho reuniones consecutivas sin cambios. El gobernador Michael Atingi-Ego argumentó ante la prensa que la medida busca contener presiones inflacionarias derivadas de los costos energéticos y el contexto geopolítico internacional.
"El entorno económico mundial ha cambiado significativamente", afirmó Atingi-Ego, aludiendo a los efectos colaterales de las tensiones en Medio Oriente y Europa del Este. La inflación general interanual en Uganda aceleró al 4,6% en septiembre, y las proyecciones oficiales estiman que el crecimiento de los precios generales oscilará entre el 7% y el 7,5% durante los próximos doce meses.
Reservas ajustadas y negativa a liquidar divisas
El endurecimiento monetario fue la única carta sobre la mesa. Uganda cuenta con unos 6.000 millones de dólares en reservas internacionales, suficientes para cubrir apenas 2,7 meses de importaciones —un nivel vulnerable comparado con pares regionales como Ghana y Zambia, que rondan los 4,5 meses—. Ante este panorama, el presidente Yoweri Museveni descartó tajantemente quemar reservas para apuntalar la cotización.
De acuerdo con analistas financieros locales como Stephen Kaboyo, director de Alpha Capital Partners, el banco central no tenía margen para intervenir vendiendo dólares. La única salida viable consistía en encarecer el dinero para elevar los rendimientos de la deuda soberana y atraer flujos foráneos de capital.
La próxima prueba de fuego
La estabilidad del chelín se pondrá a prueba en el corto plazo. Analistas como Samir Gadio, jefe de estrategia para África en Standard Chartered, apuntan a que la subasta de letras del Tesoro del próximo 21 de octubre será el verdadero indicador para medir el apetito de los inversores extranjeros y constatar si el rendimiento de los bonos locales basta para anclar la divisa de manera sostenible.