El dólar desafía la incertidumbre electoral en EE.UU. impulsado por las tasas altas y la fiebre de la inteligencia artificial

El billete verde continúa demostrando una solidez que parece inmune al ruido político de Washington. Pese a que los mercados anticipan un escenario de estancamiento legislativo tras las elecciones de mitad de mandato, los sólidos rendimientos de la renta fija y el vertiginoso gasto corporativo en inteligencia artificial mantienen un flujo constante de capital hacia los activos estadounidenses, conteniendo cualquier intento de depreciación prolongada.
Históricamente, la fragmentación del poder en el Congreso suele debilitar temporalmente a la moneda estadounidense. No obstante, analistas del mercado cambiario coinciden en que los fundamentos macroeconómicos pesan más que las urnas. Como destaca Nathan Thooft, estratega sénior de Manulife Investment Management, las divisas responden principalmente al crecimiento relativo, la inflación, las tasas de interés y los flujos de inversión, factores que hoy juegan a favor de Estados Unidos frente a otras economías desarrolladas.
El equilibrio de poderes y el escudo tecnológico
Las proyecciones apuntan a que los demócratas podrían asumir el control de al menos una de las cámaras legislativas, lo que limitaría el margen de maniobra fiscal de Donald Trump durante los próximos dos años. Sin embargo, para firmas como Citigroup, cualquier retroceso del dólar derivado de este resultado será breve. La capacidad de veto presidencial garantiza que iniciativas restrictivas o regulaciones severas sobre la inteligencia artificial queden bloqueadas, blindando uno de los motores más dinámicos de Wall Street.
Alex Cohen, estratega de Bank of America, sostiene que mientras el auge de la inteligencia artificial no sufra un revés estructural que obligue a liquidar posiciones, el dólar mantendrá un piso firme. Aunque recientes tropiezos en los balances de megacapitalizaciones tecnológicas han provocado dudas puntuales en índices como el Nasdaq 100, el optimismo de fondo en el mercado de opciones a largo plazo sigue inclinándose de forma decidida hacia la divisa estadounidense.
La postura de la Reserva Federal y las apuestas del mercado
El catalizador más determinante sigue siendo la Reserva Federal. Tras haber pausado los ajustes recientemente, el presidente del banco central, Kevin Warsh, dejó abierta la puerta a nuevas alzas en las tasas de interés una vez superado el ciclo electoral de noviembre. Este endurecimiento monetario devolvió el vigor al billete verde, empujando a entidades de la talla de Morgan Stanley a revisar al alza sus estimaciones para el cierre del año.
Los grandes operadores institucionales no han dudado en respaldar esta tesis. De acuerdo con los registros de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), las posiciones netas alcistas sobre la moneda rondan los US$38.000 millones, consolidando una racha de optimismo que no ha cedido desde finales del primer trimestre.
Nubarrones en el horizonte: geopolítica y rendimiento del capital
No todo el panorama está exento de amenazas. Kristina Hooper, estratega de mercados en Man Group, advierte que una desaceleración en el gasto de capital destinado a infraestructura de inteligencia artificial podría enfriar el ritmo del PIB y ejercer presión bajista sobre el dólar. A esto se suman las dudas planteadas por George Saravelos, de Deutsche Bank, sobre la verdadera condición de refugio de la divisa si el sector tecnológico experimenta una corrección severa.
En el frente internacional, el comportamiento del crudo y el conflicto en Medio Oriente seguirán marcando la pauta. Para Noah Buffam, analista de CIBC Capital Markets, el rumbo definitivo del mercado cambiario dependerá de la agresividad militar que despliegue la Casa Blanca frente a Irán tras los comicios; una distensión en la zona podría desinflar los precios de la energía y restarle tracción al dólar frente al euro y el yen.