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El desplome de Elice en bolsa enciende las alarmas sobre la rentabilidad real de la inteligencia artificial

Publicadomar, 20 oct 2026, 12:57 p. m.
El desplome de Elice en bolsa enciende las alarmas sobre la rentabilidad real de la inteligencia artificial

El entusiasmo desenfrenado que durante los últimos dos años impulsó a cualquier firma vinculada a la inteligencia artificial enfrenta un duro choque con la realidad financiera. Esta semana, la compañía surcoreana Elice Inc., especializada en el desarrollo de centros de datos y computación para IA, vivió un debut bursátil para el olvido en Seúl al registrar una estrepitosa caída del 32% en el valor de sus acciones. Pese a contar con contratos estatales y operaciones funcionales, la firma tasada en 750 millones de dólares terminó arrastrada por una ola de escepticismo que ya golpea a los principales parqués internacionales.

El fin de la era del cheque en blanco

El tropiezo de Elice no es un hecho aislado, sino el reflejo de un cambio de paradigma: los mercados han pasado de comprar a ciegas cualquier promesa ligada a la IA a auditar con lupa la viabilidad de sus números. El segmento más expuesto es el de las denominadas neoclouds, empresas dedicadas a alquilar capacidad de cómputo a gigantes como OpenAI y Anthropic. Estas compañías han dependido agresivamente del apalancamiento financiero para adquirir unidades gráficas (GPU) de Nvidia, un modelo que funcionaba con crédito barato pero que hoy tambalea ante el incremento en los costos del capital.

El caso más notorio de esta turbulencia es CoreWeave, uno de los pioneros de este esquema, cuyos bonos de deuda han caído a terreno de alto riesgo con rendimientos que escalaron al 15%, provocando incluso intervenciones verbales de ejecutivos como Jensen Huang para aplacar los ánimos. A esto se suma el congelamiento de ofertas públicas iniciales de otras firmas del sector: la australiana Firmus Grid y la británica Nscale han visto truncadas o postergadas sus aspiraciones bursátiles debido a la desconfianza de los inversionistas, quienes temen que las empresas solo operen una fracción mínima de la capacidad prometida en papel.

Tensión crediticia y ojos puestos en Anthropic

La presión también asfixia a los grandes patrocinadores de la industria. SoftBank Group, uno de los mayores promotores mundiales de la infraestructura de IA y accionista de OpenAI, registró recientemente un repunte en su riesgo crediticio a niveles no vistos en casi cuatro años, viéndose forzado a emitir una histórica colocación de bonos basura por unos 11.000 millones de dólares para fondear sus proyectos en Estados Unidos. Mientras tanto, operaciones de deuda estructuradas por firmas como JPMorgan Chase y Goldman Sachs para infraestructura tecnológica han tenido que elevar sus tasas de interés para encontrar compradores dispuestos a asumir el riesgo.

A pesar de este panorama correctivo, la demanda de componentes físicos fundamentales se mantiene firme. Fabricantes estratégicos como Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) y ASML continúan reportando resultados robustos y prevén pedidos sólidos durante el resto de la década. Sin embargo, el margen de error para las empresas emergentes se ha reducido al mínimo. Toda la atención de los mercados se concentra ahora en el eventual debut público de Anthropic, una prueba de fuego que determinará si el auge de la infraestructura de inteligencia artificial logra sostenerse o si la desaceleración profundizará su impacto en las bolsas globales.