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El ocaso del portafolio 60/40: Bank of America plantea una nueva fórmula de inversión ante la inflación global

Publicadovie, 16 oct 2026, 12:56 p. m.
El ocaso del portafolio 60/40: Bank of America plantea una nueva fórmula de inversión ante la inflación global

Durante décadas, la regla de oro para el inversionista conservador y moderado fue casi incuestionable: colocar el 60% del capital en acciones para capturar crecimiento y el 40% restante en bonos soberanos para amortiguar caídas. Sin embargo, las dinámicas financieras globales han cambiado de raíz. Bank of America ha puesto sobre la mesa una propuesta que busca jubilar este histórico modelo 60/40, argumentando que las condiciones actuales de inflación y concentración bursátil han erosionado la protección que ofrecía la renta fija.

De acuerdo con simulaciones históricas desarrolladas por BofA Global Research, una cartera optimizada bajo su nuevo enfoque habría generado un rendimiento anualizado del 11,1% desde 1945, superando con holgura el 9,2% registrado por la fórmula tradicional y manteniendo un nivel de volatilidad prácticamente idéntico, fijado en 9,4%. El estratega de la entidad, Jared Woodard, ha advertido con claridad que el mercado actual empuja a los inversionistas a tolerar un nivel de riesgo sin precedentes dentro de índices altamente concentrados.

Las grietas del modelo clásico

El debilitamiento del portafolio 60/40 responde a un cambio estructural en las variables macroeconómicas. Desde octubre de 2019, mientras el S&P 500 acumulaba un alza del 187,1% y el oro escalaba un 171,5%, los bonos del Tesoro de Estados Unidos con vencimiento superior a 20 años se desplomaban un 31,9%. Esta divergencia demuestra que los títulos de deuda pública dejaron de actuar como refugio seguro en momentos clave.

El detonante principal ha sido la inflación. Tras años promediando un 2% en las economías del G7, las presiones de precios se han instalado en rangos del 4% al 5% desde 2020. Bajo este entorno, acciones y bonos tienden a moverse en la misma dirección, eliminando el efecto diversificador. A este escenario se suma la distorsión del mercado accionario: los sectores de crecimiento concentran el 67% del S&P 500, mientras que las diez mayores corporaciones vinculadas a la inteligencia artificial representan más del 40% de todo el índice bursátil.

La nueva arquitectura patrimonial

Frente a este desafío, la propuesta de Bank of America redistribuye el capital en cuatro pilares diseñados para generar retornos reales y gestionar la volatilidad:

  • 50% en renta variable de alta calidad: Enfocada en empresas con sólida generación de flujo de caja libre y valor. Destacan instrumentos como el VictoryShares Free Cash Flow ETF (VFLO), el Invesco Large Cap Value ETF (PWV) y el Putnam Focused Large Cap Value ETF (PVAL).
  • 30% en renta fija dinámica: Implementada mediante la estrategia Dynamic Prudent Yield, que invierte activamente en crédito corporativo de alto rendimiento, préstamos y bonos de mercados emergentes. Desde 2023, esta estrategia acumula un avance del 11,5%, frente a la caída del 8,7% que sufrieron los bonos del Tesoro de largo plazo.
  • 10% en estrategias de cobertura (Hedge Funds): Diseñadas para descorrelacionar los rendimientos de los movimientos típicos del mercado accionario.
  • 10% en liquidez y efectivo: Con el objetivo de preservar capital y aprovechar oportunidades tácticas.

La premisa de Woodard y su equipo es contundente: los bonos soberanos a largo plazo deben abordarse como activos de negociación táctica y no como posiciones estáticas de resguardo. La nueva era de tasas elevadas e inflación persistente exige que el capital se mueva hacia instrumentos de menor duración, deuda flotante y compañías con balances robustos, dejando atrás las recetas del siglo pasado.