lunes, 21 de septiembre de 2026
ZN.

LaZona.com.do

El oro desafía las leyes del mercado: ¿por qué los altos rendimientos ya no hunden al metal precioso?

Publicadolun, 21 sept 2026, 2:57 p. m.
El oro desafía las leyes del mercado: ¿por qué los altos rendimientos ya no hunden al metal precioso?

Durante décadas, una de las reglas no escritas más respetadas en las plazas financieras dictaba que el apetito por el oro disminuye a medida que suben las tasas de interés. Al carecer de rendimientos periódicos o dividendos, el metal dorado suele ceder terreno cuando los bonos soberanos ofrecen retornos atractivos. Sin embargo, el comportamiento reciente del mercado está desafiando ese principio histórico, mostrando un nivel de resiliencia que desconcierta a analistas e inversores.

A pesar de registrar ligeros retrocesos al contado para situarse en torno a los US$4.348,73 por onza tras las recientes decisiones de la Reserva Federal (Fed), la cotización del metal precioso se mantiene notablemente firme. Este fenómeno cobra mayor relevancia al considerar que el rendimiento real del Tesoro estadounidense a 10 años escaló hasta un 2,63%, marcando su nivel más elevado en más de dos décadas.

Un cambio en la dinámica de inversión

Frente a este escenario atípico, analistas como Ole Hansen, estratega de materias primas en Saxo Bank, señalan que el mercado transita por un panorama inusual donde los rendimientos reales crecientes ya no implican automáticamente caídas para el oro. A diferencia de lo ocurrido entre 2022 y 2023 —cuando los inversores occidentales liquidaron parte de sus posiciones—, las tenencias en fondos cotizados (ETF) respaldados por lingotes físicos han mostrado una marcada recuperación.

El cambio responde en gran medida a la creciente preocupación internacional sobre la sostenibilidad de la deuda pública y la estabilidad fiscal de las principales economías. En este contexto, los tipos de interés elevados a largo plazo ya no son percibidos únicamente como una oportunidad de inversión competitiva frente al oro, sino también como un síntoma de vulnerabilidad financiera sistémica. A esto se suma una base de compradores notablemente más diversificada, con un rol protagónico de los capitales asiáticos.

Bancos centrales: el pilar de la demanda

El verdadero motor estructural detrás del soporte en los precios ha sido el apetito insaciable de las entidades monetarias oficiales. Las compras de los bancos centrales promedian actualmente unas 91 toneladas mensuales, una cifra que pulveriza el promedio de 17 toneladas previas a 2022.

Desde firmas como Goldman Sachs proyectan que esta voracidad institucional continuará actuando como contrapeso. La analista Lina Thomas subraya que el impacto de una política monetaria restrictiva se reflejará principalmente en un avance más gradual a corto plazo, más que en una caída terminal del precio. Bajo estas estimaciones, el banco mantiene un objetivo a largo plazo de US$5.400 por onza para finales de 2027, atribuyendo prácticamente toda la apreciación proyectada al respaldo directo de las reservas institucionales.

Incertidumbre geopolítica y soportes técnicos

En el plano de corto plazo, la cautela sigue marcando el pulso de las operaciones. Dilin Wu, analista técnica de Pepperstone, destaca que el metal se mantiene en un rango estrecho, condicionado tanto por la lectura de las próximas intervenciones de la Fed como por el entorno geopolítico global, incluyendo las tensiones diplomáticas entre Washington y Teherán y las oscilaciones del petróleo.

Aunque existen niveles técnicos de soporte relevantes más abajo, la desconexión actual entre el oro y los rendimientos reales subraya una transición de fondo: en un mundo sacudido por tensiones fiscales y geopolíticas, el oro parece haber recuperado su estatus de refugio absoluto, superando las limitaciones tradicionales impuestas por la política monetaria.