El petróleo Brent escala hasta los US$110 por barril impulsado por la tensión geopolítica y la escasez de oferta

El mercado energético global cerró la semana bajo una fuerte presión alcista. El crudo de referencia Brent superó la barrera psicológica de los US$110 por barril por primera vez desde mayo, en una jornada donde los operadores multiplicaron sus posiciones de compra ante la evidente falta de catalizadores que permitan vislumbrar un alivio en los inventarios mundiales a corto plazo.
Al cierre de las operaciones, el contrato de Brent para entrega en diciembre avanzó un 3,7% hasta situarse en US$109,86 el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense escaló un 3,5%, colocándose en US$101,41 por barril. Con estos números, el crudo acumula un repunte superior al 70% en lo que va de año, empujado por la persistente volatilidad en los centros de producción clave.
Escalada bélica impacta la infraestructura energética
El detonante de este nuevo salto en las cotizaciones radica en la profundización de los enfrentamientos armados que comprometen directamente la logística de hidrocarburos:
- Medio Oriente bajo fuego: Los rebeldes hutíes continúan lanzando ataques con drones y misiles dirigidos a instalaciones en Arabia Saudita, elevando el riesgo en el Golfo Pérsico.
- El frente de Europa del Este: Rusia y Ucrania han intensificado sus bombardeos recíprocos sobre plantas de energía, incluyendo un impacto reciente contra la refinería rusa de Ryazan que forzó la paralización de sus faenas.
- Riesgo de confrontación mayor: Informes de inteligencia estratégica y firmas de análisis como Eurasia Group elevaron la probabilidad de una intensificación del conflicto del 35% al 65%, en medio de advertencias desde Washington sobre eventuales maniobras de fuerza contra Irán utilizando armamento pesado como la bomba GBU-43/B.
Presión en los refinados y frenos legislativos en Washington
La estrechez no solo golpea al crudo sin procesar, sino que se manifiesta con mayor crudeza en el mercado de derivados. El diésel en Europa ha duplicado con creces su valor este año, obligando a las refinerías internacionales a maximizar sus ritmos de procesamiento para satisfacer una demanda que no cede.
En el plano político, legisladores en el Capitolio estadounidense introdujeron un proyecto de ley para bloquear cualquier entendimiento que permita liberar millones de barriles de diésel de origen ruso, buscando cerrarle el paso a fondos que alimenten la maquinaria bélica de Moscú. Esta resistencia legislativa, sumada al daño operacional en las plantas rusas, desvanece las esperanzas de una tregua en los precios del combustible para el cierre de año.