El petróleo Brent quiebra la barrera de los US$100 en medio de tensiones en Medio Oriente y escasez de combustibles

El mercado petrolero internacional volvió a cruzar una línea psicológica clave. Los contratos de crudo Brent para entrega en diciembre superaron los US$100 por barril, registrando un repunte de 2% hasta ubicarse en US$100,15, mientras que el intermedio de Texas (WTI) avanzó un 1,5% para situarse en US$91,77. El encarecimiento del energético responde a una combinación de inventarios reducidos a mínimos históricos, incertidumbre en los envíos marítimos y un marcado desabastecimiento en el segmento de productos refinados, especialmente el diésel.
Aunque el volumen de crudo que sale desde Medio Oriente comienza a aproximarse a los niveles previos al conflicto —con estimaciones de firmas como Goldman Sachs situando las exportaciones en torno a los 23 millones de barriles diarios a través de Ormuz y rutas alternas como el Mar Rojo—, el flujo logístico sigue siendo altamente precario. Maniobras encubiertas para evadir ataques a embarcaciones y agresiones a infraestructura estratégica, como el oleoducto Este-Oeste saudí, mantienen las primas de riesgo elevadas.
La crisis global del diésel intensifica el desbalance
El verdadero cuello de botella se concentra en los combustibles procesados. La capacidad de refinación mundial enfrenta interrupciones críticas debido a los constantes ataques con drones ucranianos contra refinerías dentro de Rusia, lo que llevó a Moscú a extender su prohibición a las exportaciones de diésel. En paralelo, China ha optado por suspender varios despachos previstos para el exterior, priorizando el abastecimiento de su consumo interno.
Esta situación ha dejado a Europa en una posición vulnerable, dependiendo en gran medida del suministro estadounidense. No obstante, Washington baraja imponer restricciones a sus propias ventas externas para contener la inflación doméstica, al tiempo que presiona a naciones como Alemania y Francia para que liberen inventarios estratégicos de emergencia.
Inventarios en mínimos y un invierno a la vista
Los reportes energéticos de Estados Unidos confirman un panorama restrictivo: las reservas de destilados cayeron a su nivel estacional más bajo registrado en la historia, mientras que los depósitos de gasolina en regiones clave como el Medio Oeste muestran números igualmente alarmantes.
Analistas de firmas como Capital Economics advierten que el mercado opera con un piso de precios estructuralmente alto. Con más de 500 millones de barriles consumidos de las reservas estratégicas globales en los últimos ocho meses, el colchón de seguridad del sector energético mundial es prácticamente inexistente ante la inminente llegada del invierno en el hemisferio norte.