El petróleo cede terreno tras la reactivación de un oleoducto estratégico en Arabia Saudita

Los mercados energéticos internacionales registraron un respiro este martes con una moderada baja en los precios del crudo, impulsada por la reanudación del bombeo a través de una arteria logística clave en Arabia Saudita. La reactivación de aproximadamente la mitad de la capacidad operativa del oleoducto Este-Oeste —infraestructura crucial que conecta Abqaiq con el puerto de Yanbu en el mar Rojo— permitió eludir parcialmente las tensiones que rodean al estrecho de Ormuz, el punto neurálgico del comercio petrolero mundial.
En los parqués financieros, los futuros del barril de Brent para entrega en noviembre retrocedieron un 0,8%, situándose en US$104,41, mientras que el contrato más activo de diciembre cayó un 1% para cotizar cerca de los US$96,85. En la misma línea, el West Texas Intermediate (WTI) cedió un 1%, ubicándose en torno a los US$91,70 por barril. A este alivio en el suministro se suma la confirmación de que varios buques continúan navegando de manera clandestina por Ormuz, amortiguando los temores inmediatos de desabastecimiento.
Un respiro frágil en medio del riesgo geopolítico
Pese a la corrección a la baja, el crudo se perfila a cerrar su tercer mes consecutivo de ganancias, acumulando un alza superior al 70% en lo que va de año. La analítica de mercado refleja cautela: "Los riesgos geopolíticos siguen latentes, pero el crudo está fluyendo tanto por el estrecho como por la costa occidental saudí", apuntó Ole Hansen, estratega jefe de materias primas de Saxo Bank, subrayando lo complejo de sostener apuestas alcistas agresivas sin una nueva escalada bélica inmediata.
En el plano diplomático, el panorama continúa empantanado. Pese a los esfuerzos de mediación liderados por Catar y las gestiones del canciller iraní Abbas Araghchi en territorio estadounidense, las delegaciones de Washington y Teherán lograron escasos avances durante sus recientes acercamientos en Nueva York. Fuentes cercanas a las conversaciones señalan un marcado pesimismo sobre la viabilidad de sellar un pacto antes de los comicios legislativos de noviembre en Estados Unidos, con temores latentes de que las hostilidades puedan recrudecerse tras las urnas.
Presiones adicionales en el mercado de combustibles
El tablero energético global afronta además un severo estrés en los productos refinados, particularmente en el diésel, cuyos valores se mantienen en niveles récord como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania y la limitada capacidad de refinación en el hemisferio occidental.
En Washington, las autoridades evalúan la posibilidad de restringir las exportaciones de este carburante para proteger el consumo interno, una alternativa que ya genera fuertes advertencias en la industria. Patrick Pouyanné, director ejecutivo de TotalEnergies SE, calificó dicha medida como contraproducente, alertando que limitar los envíos al exterior forzaría a las refinerías estadounidenses a recortar sus operaciones, lo que terminaría encareciendo aún más el precio final de la gasolina para los consumidores.