Guerra de pronósticos en Wall Street: ¿Hacia dónde se dirigen los bonos de EE.UU.?

El pulso financiero en la principal plaza bursátil del mundo atraviesa un momento de alta fricción analítica. Los estrategas de Wall Street se encuentran profundamente divididos respecto al rumbo que tomarán los rendimientos de la deuda soberana estadounidense: mientras un bloque anticipa una caída pronunciada hacia el cierre de 2026, otra corriente proyecta que las tasas continuarán escalando hasta marcar nuevos techos históricos.
Este escenario de incertidumbre llega tras jornadas de fuerte presión en el mercado secundario. El rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años escaló recientemente hasta situarse en el 5,36%, al tiempo que el tramo a 30 años rebasó la barrera del 5,7%, registros que no se observaban desde el año 2002. Esta dinámica responde a una compleja mezcla de vientos cruzados: la persistente firmeza de la Reserva Federal (Fed) en su senda de ajuste monetario, los repuntes energéticos atados a las tensiones con Irán y el empuje de productividad generado por la irrupción masiva de la inteligencia artificial.
Las posturas encontradas de la banca de inversión
Entre las firmas más optimistas respecto a una distensión de los rendimientos destaca Goldman Sachs. William Marshall, jefe de estrategia de tasas de la entidad, proyecta que el bono a 10 años descenderá hacia el 4,75% para finales de 2026, argumentando que las preocupaciones en torno a la deuda fiscal y la inflación están sobredimensionadas y que los factores que encarecieron los precios pronto quedarán atrás. En una línea similar se ubica Morgan Stanley, donde Martin Tobias sitúa su expectativa del rendimiento a 10 años en 4,8%, advirtiendo que los mercados ya descontaron el peor de los escenarios.
En la acera contraria se posiciona Barclays Capital. Su estratega Anshul Pradhan considera que, ante la resistencia económica de Estados Unidos, los rendimientos se mantendrán elevados por un período prolongado. Barclays revisó al alza su previsión a 10 años hasta el 5,25% con miras a 2027 y alertó que el bono a 30 años podría tocar el 6% si la productividad y el crecimiento siguen sorprendiendo favorablemente.
Por su parte, Bank of America mantiene una estimación oficial del 5% para el papel a 10 años hacia fines de 2026, apoyada en la previsión de que la Fed ejecutará nuevos aumentos en sus reuniones venideras. No obstante, Mark Cabana, codirector de estrategia global del banco, reconoció que el balance de riesgos a corto plazo continúa inclinado hacia un encarecimiento de los costos de financiamiento.
Volatilidad y factores técnicos en juego
El consenso sobre el valor razonable tampoco logra despejar los temores técnicos. Desde JPMorgan Chase, Jay Barry prevé que el bono a 10 años retroceda hacia el 5,05%, pero subraya el peligro de que una liquidación forzada de posiciones largas acelere las ventas y dispare los rendimientos a corto plazo.
Entretanto, firmas como Citigroup y Deutsche Bank recomiendan cautela. Michael Chang, de Citi, observa una especie de "huelga de compradores" que distorsiona las cotizaciones habituales, aunque visualiza la tasa a 10 años rondando el 5% al cierre de 2026. A su vez, Matthew Raskin, analista de Deutsche Bank, prevé una baja al 4,8%, pero advierte que el mercado opera bajo un régimen de volatilidad tan severo que una estabilización entre el 5% y el 5,5% resulta perfectamente plausible.
Con un horizonte macroeconómico cargado de incertidumbre geopolítica y fiscal, la renta fija estadounidense vuelve a situarse en el centro de las carteras globales, obligando a los inversionistas institucionales a recalibrar constantemente sus coberturas.