La fiebre de la inteligencia artificial proyecta triplicar la demanda global de cobre hacia 2028

El auge vertiginoso de la inteligencia artificial está reconfigurando las proyecciones de las materias primas a escala global. El agresivo plan de inversiones de los gigantes tecnológicos e hiperescaladores apunta a que el consumo de cobre destinado a infraestructura digital podría alcanzar entre 2,5 y tres millones de toneladas métricas hacia 2028. Esta cifra contrasta de forma contundente con el millón de toneladas estimado para este año, marcando una aceleración sin precedentes en la industria minera.
Durante un reciente foro sobre metales básicos celebrado en Londres, Henry Van, responsable de análisis de metales industriales del Grupo Trafigura, desglosó estos escenarios. Si bien el techo de tres millones de toneladas representa el cumplimiento total de las carteras de inversión anunciadas, una previsión más moderada —que toma en cuenta posibles demoras y la cautela de los mercados— ubica la demanda en torno a los 1,6 millones de toneladas para 2028. Aun bajo este cálculo conservador, el incremento representaría un salto de más del 60% frente a los registros del presente ejercicio.
Un comprador insensible a las fluctuaciones de precios
El mercado del cobre ya venía experimentando presiones alcistas derivadas de la electrificación global y movimientos logísticos hacia Estados Unidos ante eventuales ajustes arancelarios, lo que redujo el inventario disponible en otras plazas. En la Bolsa de Metales de Londres, la tonelada de cobre ha oscilado recientemente en torno a los US$14.361, manteniéndose cerca del máximo histórico de US$14.875 anotado el mes pasado.
A diferencia de otros sectores manufactureros, las empresas dedicadas al levantamiento de centros de datos operan bajo una lógica particular: no son sensibles al costo de la materia prima. Para estos desarrolladores, la prioridad absoluta es asegurar el suministro para energizar y conectar las unidades de procesamiento gráfico (GPU) y los sistemas de cableado, sin importar si la cotización del metal escala a niveles récord.
El motor que sostiene el balance global
Por su parte, el economista jefe de Trafigura, Saad Rahim, puntualizó que la expansión de la infraestructura tecnológica se ha convertido en el pilar fundamental del balance cuprífero mundial. Aunque todavía representa una porción acotada de la demanda total del metal, su acelerado ritmo de expansión resulta decisivo; sin este factor tecnológico, la demanda agregada de cobre experimentaría una contracción en el balance del presente año.
El desafío ahora se traslada al lado de la oferta. Las firmas extractivas y refinadoras observan con atención este nuevo ciclo de precios altos, el cual se espera que incentive un incremento de la oferta global de aproximadamente dos millones de toneladas para el próximo año, en un intento por cerrar la brecha entre la capacidad minera y el apetito voraz de la nueva economía digital.