Los bonos del Tesoro de EE. UU. resurgen como refugio financiero ante el tropiezo tecnológico y la tensión energética

En una jornada marcada por la cautela en las principales plazas financieras, la deuda soberana de Estados Unidos experimentó un notable repunte. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años descendió nuevamente por debajo de la barrera psicológica del 5%, en momentos en que los inversionistas buscaron resguardo frente a una pronunciada corrección en las valoraciones de las empresas que lideran el auge de la inteligencia artificial.
El avance de los precios de los títulos redujo las tasas de rendimiento en toda la curva de vencimientos hasta en 13 puntos básicos. Con este movimiento, los retornos de los instrumentos a plazos de entre cinco y treinta años tocaron sus niveles más bajos en casi un mes, favorecidos además por un enfriamiento en las expectativas de que la Reserva Federal aplique nuevos incrementos a las tasas de interés el año entrante.
Doble presión: tecnología a la baja y petróleo al alza
El repliegue del sector tecnológico golpeó con particular fuerza a los fabricantes de microchips. El Índice de Semiconductores de Filadelfia retrocedió hasta un 6,3%, marcando su cota más baja desde fines de julio. Este retroceso encendió las alarmas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico si la inversión corporativa en infraestructura de IA comienza a desacelerarse.
Al mismo tiempo, los futuros del crudo Brent superaron los 112 dólares por barril por primera vez desde mayo, impulsados por recientes ataques en Medio Oriente que avivaron el temor a interrupciones en la oferta energética global. A pesar de que los precios energéticos elevados suelen reactivar temores inflacionarios, la búsqueda de protección inmediata prevaleció en el parqué.
Para Michael Chang, estratega de derivados de tasas de interés de Citigroup, resulta significativo que la deuda pública estadounidense funcione como activo de resguardo aun en un contexto de encarecimiento del petróleo, un indicador que refleja la prioridad del mercado por blindar capitales.
Reacomodo de carteras y contagio europeo
Desde Singapur, Eugene Leow, analista sénior de DBS Bank, explicó que la confianza de los inversionistas luce inestable a medida que se reevalúan las expectativas en torno a la inteligencia artificial. Frente a rendimientos que todavía se mantienen atractivos en términos históricos, muchos participantes prefieren cubrirse adquiriendo títulos del Tesoro.
Este apetito por deuda de máxima calidad también coincidió con una fuerte liquidación de bonos franceses, cuyos rendimientos a 10 años superaron el 5,14%, su nivel más elevado en dos décadas. La prima de riesgo de Francia frente a los títulos alemanes se amplió a más de 170 puntos básicos, una brecha no vista desde la crisis de la deuda europea en 2011, producto de la incertidumbre fiscal y el descontento social por el costo de la vida.
De acuerdo con Kenneth Crompton, jefe de estrategia de tasas del National Australia Bank, el comportamiento reciente confirma que el capital internacional ha comenzado a rotar de vuelta hacia refugios tradicionales, ante un panorama macroeconómico que combina fragilidad bursátil y tensiones geopolíticas crecientes.