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Más allá de la Fed y el petróleo: la inteligencia artificial toma el control del dólar y los bonos

Publicadovie, 23 oct 2026, 12:56 p. m.
Más allá de la Fed y el petróleo: la inteligencia artificial toma el control del dólar y los bonos

El mapa de navegación de los mercados financieros globales atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Durante décadas, las fluctuaciones del petróleo y las declaraciones de la Reserva Federal (Fed) fueron los termómetros indiscutibles de la liquidez internacional. Sin embargo, en semanas recientes, la narrativa en torno al desarrollo y sostenibilidad de la inteligencia artificial (IA) ha pasado de ser un fenómeno corporativo en Silicon Valley a convertirse en el catalizador macroeconómico más influyente sobre el dólar y la deuda soberana de Estados Unidos.

Sincronía inédita entre chips y deuda soberana

Los datos recientes confirman este giro táctico. De acuerdo con el analista de mercados David Scutt, el sentimiento que rodea a la IA opera hoy como el principal motor de los movimientos en los mercados amplios. Mediciones a corto plazo revelan que la correlación a diez sesiones entre una cesta de activos vinculados a la IA —incluyendo futuros del Nasdaq 100, el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) y referencias asiáticas como el KOSPI y el Nikkei— y el rendimiento del bono del Tesoro a diez años escaló a un contundente 0,88. En contraste, la relación histórica de las tasas con el crudo Brent prácticamente se evaporó a cero.

Esta sincronización no se limitó al mercado de deuda. En una ventana de cinco sesiones, la correlación entre dicha cesta tecnológica y el índice dólar (DXY) rozó el 0,97, mientras que con los rendimientos a dos y diez años alcanzó 0,88 y 0,91, respectivamente. Aunque Scutt advierte que estas lecturas obedecen a lapsos breves y no garantizan un vínculo estructural permanente, reflejan con claridad cómo los temores sobre la rentabilidad del gasto de capital tecnológico han comenzado a condicionar las expectativas de tasas de interés de la Fed hasta finales de 2027.

La rentabilidad en duda y el freno a las tasas largas

La magnitud de este reajuste quedó patente con la reciente caída de casi 3% en el Nasdaq 100 (retrocediendo hasta los 28.958,69 puntos), que detonó desplomes de 17,49 y 18,69 puntos básicos en los rendimientos a dos y diez años, situándose entre las caídas diarias más pronunciadas vistas desde 2007 para tales variaciones bursátiles.

Para el reconocido economista Jeremy J. Siegel, de WisdomTree, la demanda masiva de capital destinada a la infraestructura de IA es precisamente el timón que mueve las tasas a largo plazo. Según Siegel, el peligro radica en que, si los inversionistas empiezan a cuestionar la viabilidad de semejantes desembolsos, los rendimientos pueden desinflarse velozmente:

  • Falta de tracción real: Siegel advierte que aún no se percibe una aceleración generalizada de la productividad en la economía real provocada por estas tecnologías.
  • Riesgo de corrección: De decepcionar los retornos del capital invertido, el especialista no descarta una corrección de entre 20% y 30% en el índice tecnológico.

Presión sobre el billete verde y niveles técnicos clave

El efecto colateral ya se siente en las mesas de divisas. Francesco Pesole, estratega de ING, apuntó que la tasa swap OIS/SOFR a dos años cedió 25 puntos básicos en cuestión de semanas debido a las dudas sobre la IA. Pesole destaca que el dólar estadounidense podría perder su estatus de refugio seguro tradicional frente a otras monedas del G10 si los episodios de volatilidad se originan directamente en el sector tecnológico.

Pese a esta presión, el desplome del billete verde ha encontrado cierto amortiguador en la debilidad del euro, lastrado por la incertidumbre fiscal en Francia. Hacia adelante, el consenso técnico sitúa el soporte decisivo del Nasdaq 100 en los 28.875 puntos; una perforación de ese umbral abriría la puerta hacia los 28.400 puntos y su media móvil de 200 días en 27.889. Para el índice dólar, la pérdida del nivel de 101,50 dejaría el camino libre hacia los 101 y 100,50 puntos, consolidando una nueva era donde la suerte de la divisa global depende más de los algoritmos y servidores que de los propios bancos centrales.