Rendimientos de bonos del Tesoro de EE.UU. tocan máximos de casi dos décadas ante tensiones con Irán

El mercado global de renta fija atraviesa una de sus jornadas más complejas del año. Una intensa ola de ventas de bonos del Tesoro de Estados Unidos se profundizó tras el rechazo del presidente Donald Trump a la más reciente propuesta diplomática de Irán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, un desenlace que amenaza con enquistar la crisis energética mundial. La reacción de los inversionistas fue inmediata: el rendimiento de referencia a 10 años escaló nueve puntos básicos hasta alcanzar el 5,25%, su nivel más alto registrado en 19 años.
La presión sobre la curva de rendimientos fue generalizada. Los títulos a 30 años treparon hasta el 5,57%, una cota no vista desde 2004, mientras que los tramos cortos también sufrieron fuertes ajustes. Con el barril de petróleo cotizando holgadamente sobre los 100 dólares, los operadores descuentan que las presiones inflacionarias obligarán a la Reserva Federal a extender su ciclo de endurecimiento monetario, anticipando al menos tres alzas adicionales en las tasas de interés durante los próximos doce meses.
Petróleo disparado y el dilema de la Reserva Federal
El encarecimiento sostenido de la energía representa un golpe directo a las expectativas de moderación de precios. Ian Lyngen, estratega de BMO Capital Markets, destaca que el impacto geopolítico del conflicto con Irán continúa siendo la variable dominante en el tablero macroeconómico global. Por su parte, Brij Khurana, gestor en Wellington Management, advierte que el foco a corto plazo sobre las noticias bélicas corre el riesgo de subestimar el efecto secundario: una reducción del ingreso real y la eventual destrucción de la demanda agregada.
En el plano de la política económica, se evidencian visiones encontradas dentro de Washington. Mientras el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha mantenido una línea dura en el control de la inflación tras haber subido las tasas recientemente por primera vez desde 2023, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, aboga por la cautela y defiende que factores como las ganancias de productividad ligadas a la inteligencia artificial y la desregulación ayudarán a contener la escalada inflacionaria.
Deterioro histórico en el precio de los activos
Este repunte acelerado de los rendimientos ha provocado un desplome severo en el valor de mercado de los instrumentos emitidos durante la época de bajas tasas de interés de la última década. Por ejemplo, el bono a 30 años emitido en mayo de 2020 con un cupón del 1,25% se cotiza hoy en mínimos históricos por debajo de los 43 centavos por dólar.
Al mismo tiempo, la curva de rendimiento sigue aplanándose de forma acelerada. El diferencial entre los títulos a dos y diez años llegó a estrecharse hasta los 17 puntos básicos la semana pasada, situándose a las puertas de una inversión de la curva, señal que históricamente ha encendido las alarmas de desaceleración o recesión en el panorama económico estadounidense. A la espera de definiciones diplomáticas en Medio Oriente, los ojos del mercado se concentran ahora en los próximos datos de nóminas de empleo y los índices de precios que se publicarán en los próximos días.