SpaceX tropieza en Wall Street: turbulencia en los mercados complica megadeuda de US$40,000 millones para su división de IA

El ambicioso plan de SpaceX para acelerar su expansión en el sector de la inteligencia artificial ha chocado de frente con la reciente volatilidad de los mercados financieros internacionales. La compañía aeroespacial y de tecnología busca articular un esquema de deuda fuera de balance por un monto cercano a los US$40,000 millones, con el propósito prioritario de financiar la adquisición masiva de procesadores avanzados de Nvidia Corp.; no obstante, el incremento en los costos de financiamiento y la aversión al riesgo han congelado temporalmente los acuerdos de precios.
La transacción, estructurada bajo la asesoría de banqueros de Goldman Sachs Group Inc. y con la participación protagónica de firmas como Apollo Global Management Inc. —mediante su brazo Atlas SP— y el fondo Pimco, pretende ejecutarse a través de un vehículo con fines específicos (SPV). Este mecanismo busca aislar los pasivos de los libros contables corporativos de SpaceX, evitando un deterioro directo en su perfil crediticio y preservando sus aspiraciones de grado de inversión, en momentos en que parte de su deuda existente cotiza en niveles de grado especulativo.
El fantasma de la deuda tecnológica inquieta a los inversores
El enfriamiento de las negociaciones ocurre en un entorno de marcado nerviosismo en las plazas de crédito de Wall Street. Los inversionistas institucionales observan con creciente cautela los colosales volúmenes de deuda que la industria tecnológica está contrayendo para financiar infraestructura de inteligencia artificial, lo que ha provocado ventas generalizadas de acciones vinculadas al sector, una ampliación en los diferenciales de los bonos corporativos y un endurecimiento de las tasas exigidas.
Las conversaciones iniciales ubicaban el rendimiento de un tramo subordinado de la emisión —estimado entre US$25,000 y US$30,000 millones— en un rango cercano al 8%, con márgenes superiores a los 300 puntos básicos sobre las referencias del mercado. Sin embargo, los recientes giros bursátiles obligaron a los estructuradores a replantear los números desde cero.
Sombras del antecedente con xAI
El cuidado alrededor de esta estructura responde también a lecciones contables recientes en el ecosistema empresarial de Elon Musk. Durante el ejercicio anterior, un intento de financiamiento similar para su firma de inteligencia artificial xAI —mediante un acuerdo de venta con arrendamiento posterior (sale-leaseback) con Valor Equity Partners— fue reclasificado por los auditores como una operación fallida, forzando a SpaceX a reconocer de golpe unos US$13,000 millones en deuda dentro de su propio balance.
A pesar de los obstáculos en el mercado de capitales, los fundamentos operativos de la unidad de IA de SpaceX han mostrado dinamismo. Durante el tercer trimestre del año, la división generó utilidades operativas por primera vez, impulsada por la comercialización de potencia de cómputo desde sus centros de datos en Memphis hacia hiperescaladores y laboratorios externos. El director financiero de la empresa, Bret Johnsen, ratificó ante inversionistas que la captación de deuda continuará adelante bajo esquemas sumamente medidos, con la firme meta de salvaguardar su calificación crediticia en medio de una carrera tecnológica que demanda sumas multimillonarias.