Tropiezo del sector tecnológico arrastra las bolsas globales ante crecientes dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial

Las principales plazas bursátiles internacionales registraron una marcada cautela este viernes, arrastradas por la estela de volatilidad que dejó Wall Street en su última jornada. El catalizador de este retroceso fue la reanudación de las dudas sobre la sostenibilidad económica detrás del auge de la inteligencia artificial (IA), tras revelarse estimaciones de ingresos para OpenAI que, si bien apuntan a unos US$50.000 millones anualizados, se sitúan significativamente por debajo de los pronósticos más optimistas que alimentaban la euforia del parqué.
En la región asiática, el índice MSCI Asia Pacífico experimentó un retroceso temprano del 0,1%, liderado por caídas contundentes en Tokio, donde el Nikkei perdió más del 1% y el conglomerado SoftBank Group Corp. cedió más del 5%. Esta contracción regional emula el golpe recibido por el Nasdaq 100, que se desplomó un 1,4% en lo que constituyó su jornada más compleja en casi dos meses. El indicador que agrupa a los fabricantes de semiconductores retrocedió un 3,4%, mientras que firmas como Firmus Grid Ltd., vinculada al ecosistema de centros de datos y respaldada por Nvidia, optaron por suspender temporalmente sus planes de oferta pública inicial.
Ajuste selectivo y tensión en la infraestructura de datos
A pesar del castigo sobre las firmas tecnológicas, la corrección no se extendió de manera homogénea al resto del parqué neoyorquino: más de dos tercios de las compañías del S&P 500 concluyeron al alza, con los capitales migrando hacia activos de perfil más defensivo. La interrogante de fondo radica en si las multimillonarias inversiones destinadas a centros de datos y capacidades de procesamiento podrán traducirse en un flujo constante de beneficios que justifique el costo de capital actual. Frente a cifras como los US$65.000 millones anualizados que reporta Anthropic, las empresas del sector se encuentran bajo una lupa cada vez más exigente por parte de analistas y gestores de fondos.
Petróleo y política monetaria: el contrapeso macroeconómico
En los mercados de materias primas, los precios del crudo mostraron moderación. El barril de West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en torno a los US$91,05, mientras que el Brent del Mar del Norte rondó los US$103,80, luego de que comentarios políticos en Washington redujeran momentáneamente el temor a una escalada militar inmediata con Irán antes de los comicios de noviembre. Este respiro geopolítico brindó estabilidad momentánea al mercado de deuda pública estadounidense tras semanas de intensa presión sobre los rendimientos.
No obstante, el horizonte para los tipos de interés sigue presentando desafíos. Declaraciones de funcionarios de la Reserva Federal, incluidos el gobernador Christopher Waller y el presidente de la Fed de San Luis, Alberto Musalem, apuntaron a que la batalla contra la inflación no ha concluido y que el endurecimiento monetario continuará marcando el paso en el mediano plazo:
- Acciones: Los futuros del S&P 500 y del Hang Seng exhibieron leves avances del 0,1%, contrastando con caídas del 0,7% en los futuros europeos del Euro Stoxx 50.
- Divisas: El euro se sostuvo en torno a US$1,1217, mientras que el yen japonés retrocedió a 158,06 por dólar.
- Renta fija: El rendimiento del bono estadounidense a 10 años se posicionó en el 5,23%, reflejando cautela ante las señales de la Reserva Federal.
- Criptoactivos y metales: El bitcoin consolidó niveles sobre los US$81.700, en tanto el oro al contado avanzó un 0,3% para cotizar cerca de los US$4.146 la onza.