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Wall Street debate el futuro del bono del Tesoro a 20 años ante el alza en los costos de financiamiento

Publicadolun, 12 oct 2026, 8:56 p. m.
Wall Street debate el futuro del bono del Tesoro a 20 años ante el alza en los costos de financiamiento

Los pasillos financieros de Wall Street se encuentran inmersos en un intenso debate sobre la viabilidad de mantener en circulación el bono del Tesoro de Estados Unidos a 20 años. Veinticinco años después de la histórica decisión que suspendió transitoriamente los títulos a 30 años para abaratar costos fiscales, los estrategas de inversión evalúan si el instrumento a dos décadas será la próxima ficha en ser sacrificada por las autoridades en Washington.

Un papel costoso para el contribuyente

Desde su reactivación en 2020 bajo la gestión del entonces secretario Steven Mnuchin, el bono a 20 años ha mostrado un comportamiento anómalo frente al resto de la curva de rendimientos. De manera constante, ha ofrecido tasas superiores tanto al título a 10 años como al de 30 años, encareciendo el servicio de la deuda del gobierno federal en un entorno donde los intereses se mantienen en techos no vistos en décadas. El propio Mnuchin llegó a sugerir recientemente que el instrumento debía retirarse por el excesivo costo que representa para el erario público.

En las mesas de dinero de Nueva York ya se escuchan ecos de este ajuste. George Saravelos, estratega de Deutsche Bank AG, reportó que circulan fuertes rumores sobre una inminente suspensión de estas emisiones. En la misma línea, Jason Williams, responsable de estrategia de tasas de interés para EE.UU. en Citigroup, anticipa una reducción de aproximadamente US$3.000 millones por subasta tanto para los títulos a 20 como a 30 años, compensando esa liquidez mediante emisiones a más corto plazo.

Presión corporativa y competencia por liquidez

El contexto actual complica la colocación de deuda soberana a largo plazo. Según explica Vishal Khanduja, director de renta fija en Morgan Stanley Investment Management, el Tesoro enfrenta una fuerte competencia de capital frente a las masivas emisiones de bonos corporativos lanzadas por gigantes tecnológicos para financiar infraestructura de inteligencia artificial. A esto se suma el declive estructural de los fondos de pensiones de prestación definida, que históricamente representaban la principal demanda para estos tramos largos.

No obstante, la supresión del título no está exenta de riesgos. Analistas de BNP Paribas, encabezados por Guneet Dhingra, han advertido que cancelar abruptamente el papel podría interpretarse como una señal de desesperación o falta de herramientas por parte de las autoridades, afectando la liquidez del mercado y rompiendo el principio histórico de predictibilidad que caracteriza la gestión de deuda estadounidense.

La atención de los operadores se concentra ahora en la presentación del plan trimestral de refinanciación del Tesoro, liderado por el secretario Scott Bessent, programado para el 4 de noviembre. Si bien analistas como Padhraic Garvey, de ING Groep NV, consideran prudente mantener la curva actual, reconocen que Washington tiene la flexibilidad suficiente para rediseñar su estrategia de emisión si la meta primordial es recortar los gastos por intereses.