Wall Street entra en su ciclo estacional más favorable: por qué el S&P 500 apunta a otro repunte histórico

Wall Street acaba de ingresar a una de las ventanas temporales más consistentes y rentables del calendario bursátil. Al compás de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el índice de referencia S&P 500 ha demostrado una solidez estadística incuestionable: ha logrado avances en 21 de los últimos 23 ciclos electorales en el tramo comprendido entre cuatro semanas antes de los comicios y ocho semanas posteriores a la votación.
La fuerza de los precedentes históricos
Los analistas de renta variable Binky Chadha y Parag Thatte destacan que el rendimiento mediano del índice durante este trimestre clave se ubica en torno al 7%. La relevancia de este patrón cobra mayor fuerza hoy, cuando faltan pocas semanas para la cita electoral y el mercado viene de experimentar meses de relativa calma; entre finales de mayo y el cierre de septiembre, el indicador principal apenas acumuló una subida inferior al 1%, replicando el comportamiento plano que suele preceder a estos impulsos.
Sin embargo, la historia registra dos excepciones notables a este rally recurrente: 1978 y 2018. En ambos episodios, la política monetaria y el encarecimiento del crédito frenaron cualquier intento de avance.
Las lecciones de 1978 y 2018
En 1978, el mercado accionario sucumbió ante una inflación desbordada y una fuerte crisis del dólar, que retrocedió cerca de un 8% en octubre de aquel año. La respuesta de la Reserva Federal fue contundente: un incremento de 100 puntos básicos que llevó los tipos al 9,5% el 1 de noviembre.
Cuatro décadas más tarde, en 2018, la tensión comercial entre Washington y Pekín coincidió con una postura restrictiva de la Reserva Federal presidida por Jerome Powell, quien advertía que las tasas seguían lejos de un nivel neutral. Wall Street solo retomó su curso alcista a comienzos de 2019, cuando el banco central adoptó un discurso decididamente más moderado.
El diferencial de los beneficios corporativos
Aunque el debate sobre el costo del dinero sigue sobre la mesa, la coyuntura actual cuenta con un catalizador que no existía en aquellas crisis: la fortaleza de las cuentas empresariales. Los pronósticos apuntan a un crecimiento interanual cercano al 34% en las ganancias por acción para el tercer trimestre entre las firmas del S&P 500.
Este robusto dinamismo en los balances operativos se perfila como el respaldo fundamental para que el ciclo estacional cumpla nuevamente su libreto y empuje a las bolsas hacia un cierre de año con saldo favorable.