Wall Street frena su racha alcista: el crudo supera los US$100 y los bonos del Tesoro tocan máximos de más de dos décadas

El optimismo que recientemente empujó a la bolsa neoyorquina hacia cotas históricas se disipó este miércoles con brusquedad. Una combinación de presiones energéticas e incertidumbre sobre la política monetaria devolvió la volatilidad a los parqués internacionales. El índice S&P 500 retrocedió un 0,43%, mientras que el Dow Jones Industrial y el tecnológico Nasdaq Composite cedieron un 0,71% y un 0,61%, respectivamente, arrastrados por una venta generalizada que castigó con especial fuerza a las grandes corporaciones del sector tecnológico.
El retorno del fantasma inflacionario y el salto de los bonos
El catalizador principal de este giro negativo radica en el mercado de renta fija estadounidense. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años trepó hasta un 5,72%, marcando su cota más elevada desde el año 2002, al tiempo que el título de referencia a 10 años rebasó con soltura el 5,30%. Estos niveles ponen a prueba el apetito de los inversores de cara a una subasta de deuda pública por valor de US$39.000 millones. Las dudas fiscales sobre los países desarrollados —catalogados por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, como los principales transgresores en endeudamiento— se reflejan también en Europa, donde la deuda británica a 30 años alcanzó picos no observados desde 1998 y la prima de riesgo francesa se tensó 12 puntos básicos.
A la par del recalentamiento de las tasas, el mercado energético añadió combustible a las expectativas inflacionarias. El barril de crudo Brent avanzó un 1% para situarse en US$101,61, mientras que el WTI estadounidense ganó un 0,7% y cotizó en US$90,05. Esta escalada responde directamente al recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente tras reportarse al menos nueve ataques iraníes contra navíos comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz durante las últimas semanas. Pese a que los envíos desde la región han recuperado cerca del 80% de su capacidad previa, el riesgo latente de disrupciones en el suministro global mantiene en jaque a los operadores.
Impacto en divisas, materias primas y criptoactivos
Este entorno de mayor costo del capital y tensiones geopolíticas impulsó al índice del dólar (DXY), afectando de manera directa a las economías emergentes. En América Latina, las principales divisas de la región —incluyendo el peso mexicano, el peso chileno, el peso colombiano, el peso argentino y el real brasileño— experimentaron caídas generalizadas frente al billete verde.
Los activos de cobertura y de riesgo tampoco salieron indemnes:
- Metales preciosos: El oro cayó un 1,2% hasta colocarse en US$4.113,83 por onza, castigado por el atractivo de los rendimientos de la deuda soberana, mientras que la plata cedió un 2% hasta los US$60,08.
- Criptomonedas: El Bitcoin retrocedió un 2,5% hasta ubicarse en US$83.470, y Ether perdió un 4,9% cotizando en US$2.567, desencadenando la liquidación de más de US$609 millones en posiciones apalancadas en un plazo de 24 horas.
Movimientos corporativos bajo la lupa
En el terreno empresarial se registraron noticias de alto calibre que matizaron la jornada:
- SpaceX: Trascendió que la firma aeroespacial gestiona un ambicioso plan de financiamiento por US$40.000 millones —liderado preliminarmente por Apollo— con el objetivo de adquirir procesadores avanzados de Nvidia y apuntalar su infraestructura de computación para inteligencia artificial.
- Cerevance: La biotecnológica reportó que su fármaco experimental solengepras superó exitosamente la fase avanzada de ensayos clínicos, reduciendo de manera significativa los episodios sintomáticos en pacientes con Parkinson.
- Frasers Group: El conglomerado británico formalizó la adquisición de una participación del 8,8% en la firma deportiva Under Armour por US$80,1 millones, apostando a la recuperación de una marca que ha perdido cerca del 90% de su valorización en la última década.
- Sector minero en Chile: Más de 700 trabajadores de la mina Centinela, operada por Antofagasta, paralizaron sus labores tras el colapso de las negociaciones colectivas, amenazando el flujo de una operación que el año pasado produjo más de 240.000 toneladas de cobre en momentos de alta demanda global.